La intervención de Estados Unidos en Venezuela podría haberse traducido en una mayor volatilidad en los mercados de activos de riesgo, como la renta variable. Pues no. De ahí a decir que se trata de un no-evento hay un paso que convendría no dar todavía. Es cierto que hasta ahora el dólar no se ha movido ni un ápice, los mercados bursátiles siguen subiendo y los tipos de interés, que suelen ser rápidos a la hora de detectar cualquier anomalía invisible para inversores novatos, no han mostrado señales de tensión. No obstante, habrá que vigilar de cerca el comportamiento de los activos de riesgo (oro, S&P 500, petróleo, VIX) durante los próximos días para evitar caer en una eventual trampa; no sea que las cosas no salgan según lo previsto.

Técnicamente, el par EUR/USD sigue bien orientado mientras no se rompa el suelo de 1,1695/55 y el regreso hacia los máximos de 2025, en 1,1920, parece probable. A la inversa, la ruptura del soporte debería devolver la divisa europea a 1,1545.

El USD/JPY evoluciona plano entre 154,28 y 157,90. La ruptura se hace de rogar y su primera prueba está prevista en los 158,88 registrados de enero de 2025. Por su parte, el USD/CHF evoluciona cerca del límite inferior de su canal de consolidación, entre 0,7830 y 0,8130.

Las divisas ligadas a las materias primas continúan recuperando terreno, de forma dispar. El USD/CAD ha invertido su tendencia para situarse a la baja tras la ruptura de 1,3835 y se dirige hacia los mínimos de junio de 2025, en 1,3535. La primera resistencia que acompaña el movimiento bajista se sitúa en 1,3822 y después en 1,3880. El dólar australiano ha alcanzado un primer objetivo en 0,6710, cuya superación abre la vía hacia 0,6870/0,6940. Por último, al dólar neozelandés le está costando despegar tras haberse negociado en 0,5790/5800. Aunque está lejos de ser un pura sangre, se le concederá el beneficio de la duda mientras mantenga 0,5730/10, con 0,5900 e incluso 0,6010 en el punto de mira.