En 2025, no parece que el tradicional repunte de fin de año vaya a concretarse. Quizás se deba al hecho de que los mercados financieros llevan subiendo desde abril. Sin embargo, no faltan factores que lo respalden: una estacionalidad favorable, bajadas de tipos en curso, aumento de la masa monetaria y aumento de los beneficios empresariales. Este último punto permite, por cierto, desmentir una idea muy extendida. Las valoraciones que se registran actualmente en el segmento de la renta variable no justifican una caída bursátil. Es la descorrelación entre el crecimiento de los beneficios empresariales y el aumento de las cotizaciones bursátiles lo que, a la larga, provoca un cambio de tendencia y una recesión. Por el momento, no estamos en esa situación, pero el fin programado del ciclo de endurecimiento cuantitativo, junto con una nueva bajada de los tipos de interés, podría provocar una nueva aceleración del mercado de acciones, como ocurrió entre 1998 y 2000, con las desastrosas consecuencias que ya conocemos.

Mientras tanto, el mercado de bonos continúa su repunte, incluso pese a que la Fed baja el precio del dinero. Esta contradicción podría hacer que las bajadas de tipos se consideraran un error de apreciación tanto de la situación económica como del nivel del tipo neutral. En otras palabras, mientras que Jerome Powell considera que el nivel actual de los tipos es restrictivo, el mercado parece pensar más bien lo contrario.

En cuanto a las divisas, sigue reinando la indecisión en torno al dólar, que no ha logrado superar los 100,25. El EUR/USD deberá mantenerse por debajo de 1,1655 si quiere conservar la dinámica iniciada en septiembre y, sobre todo, cruzar 1,1500/1480 para confirmar realmente un cambio de tendencia bajista. Al yen le está costando frenar su caída, aunque el USD/JPY sigue acercándose a los 154,50. Una ruptura clara por encima de este nivel técnico abriría el camino hacia los máximos del año, en 158,88 y, en un escenario extremo, 160,35. El dólar australiano parece estar ahora dentro de una banda de consolidación entre 0,6440 y 0,6580, que, sin embargo, aún debe confirmarse, mientras que el neozelandés prosigue su tendencia bajista por debajo de 0,5725/60. Por último, el USD/CAD se mantiene bien orientado por encima de 1,3935.