Puede que los más veteranos lo recuerden. En la década de los ochenta del siglo pasado, se produjo una oleada de pánico en torno a los metales preciosos, provocando caídas diarias de dos dígitos. El episodio actual no es muy diferente. Todo empezó en China, cuando se suspendió un fondo de UBS invertido en plata debido a una prima demasiado elevada. Ante la incertidumbre, muchos inversores chinos se cubrieron frente al riesgo de caída y, en paralelo, las autoridades reguladoras anunciaron aumentos de las exigencias de margen en los contratos de futuros vinculados a los principales metales preciosos. Para evitar posibles peticiones de prima adicionales durante el fin de semana, los operadores prefirieron cerrar parte de sus posiciones, alimentando un pánico incipiente. Como colofón, el nombramiento de Kevin Warsh como presidente de la Reserva Federal dio la vuelta a la situación del dólar y acentuó la caída del oro.

Hay que decir que, entre los aspirantes, Warsh es una elección sorprendente, en la medida en que pertenece más bien al grupo de los partidarios de una política monetaria restrictiva, es decir, quienes se posicionan a favor de tipos elevados. Su nombramiento se interpretó como una señal positiva para la independencia de la Reserva Federal, lo que a su vez supuso un espaldarazo al dólar.

Fuente: Bloomberg

Desde el punto de vista técnico, el índice del dólar (DXY) intentó salir por debajo de una zona de congestión vigente desde mediados de 2025. No obstante, en datos semanales configuró una acción del precio positiva en torno a 95,60, nivel que corresponde a 1 vez la amplitud de la caída registrada en 2022 proyectada desde los máximos de 2024. Con todo, será necesario superar los 97,75 para dar más credibilidad a un rebote hacia 100, nivel que deberá rebasarse para dar por concluida la fase bajista del dólar. En otras palabras, aún queda mucho por decidir.

Por otro lado, en el par EUR/USD, habrá que esperar a un cierre claro por debajo de 1,1850/30 para validar la figura de agotamiento registrada al final de la semana pasada y abrir la vía a un retorno hacia 1,1475. Por el contrario, la superación de 1,2090 reactivará la dinámica alcista del euro en los próximos meses.

En el resto del mundo, el par USD/JPY se aproxima a una resistencia intermedia en 155,60 (máximo 156,45) y ello favorecería la continuación de la consolidación iniciada a mediados de enero. El cambio USD/CHF salió por debajo de su zona de congestión comprendida entre 0,8130 y 0,7830; esta zona actúa ahora como resistencia al alza. En el caso de las divisas ligadas a las materias primas, el USD/CAD alcanzó los mínimos de 2025 en 1,3535. A estas alturas, parece difícil contemplar niveles inferiores a 1,3420, cota alcanzada en septiembre de 2024. El mismo análisis vale para el dólar australiano, que debería mantenerse por debajo de 0,7130, mientras que el dólar neozelandés alcanzó —y superó— 0,6010. El potencial parece ahora limitado a 0,6120.