El banco central de Irlanda anunció este jueves que ha revisado al alza su previsión de crecimiento económico nacional para 2025, situándola en un 2,9% frente al 2,0% estimado anteriormente. Este ajuste se debe al aumento del gasto público y a nuevos datos que reflejan sólidos niveles de inversión y actividad de los consumidores.

En junio, el banco central había recortado su estimación de la demanda interna modificada (MDD, por sus siglas en inglés) para 2025 --su principal indicador del desempeño económico-- al 2,0% debido a la incertidumbre que pesaba sobre la inversión. Las previsiones para 2026 y 2027 fueron ajustadas ligeramente para reflejar una perspectiva más débil de los precios energéticos y los efectos de un euro más fuerte.

La entidad señaló que el crecimiento del empleo en Irlanda sigue siendo robusto, con un bajo nivel de desempleo y presiones inflacionarias contenidas, salvo en el caso de los precios de los alimentos, que atribuye principalmente a un mercado europeo de la carne de vacuno más ajustado.

No obstante, hay indicios de que el impulso económico se está moderando, ya que el número de empleos disponibles en el sector privado ha disminuido y el crecimiento económico en los sectores orientados al mercado interno se mantiene tibio.

El banco central también revisó al alza su previsión para el producto interior bruto (PIB) de 2025 --una métrica que las autoridades irlandesas suelen descartar debido a la distorsión que provocan las multinacionales en los datos--, situándola en un 10,1% frente al 9,7% anterior, a pesar de que existen señales de que la actividad adelantada por parte de compañías multinacionales se ha estancado.

Las exportaciones de bienes desde Irlanda se dispararon en los primeros meses de 2025, ya que las empresas incrementaron su actividad ante la posible imposición de aranceles por parte de Estados Unidos a las importaciones procedentes de la Unión Europea.

Irlanda se encuentra entre los países más expuestos a las políticas económicas de gran alcance del presidente Donald Trump, ya que una proporción significativa del empleo, la recaudación fiscal y las exportaciones depende de un grupo de multinacionales estadounidenses, principalmente de los sectores tecnológico y farmacéutico.

Según el banco central, los aranceles efectivos actualmente en vigor son menos severos de lo que se temía inicialmente y es poco probable que provoquen una pérdida significativa de la inversión extranjera existente en Irlanda.

Sin embargo, la entidad estima que la economía será un 1% más pequeña a medio plazo de lo que habría sido sin la imposición de aranceles, y advierte que una escalada adicional de las tensiones comerciales globales podría traducirse en una menor inversión extranjera y suponer un reto para las finanzas públicas, dada la dependencia del país de los ingresos por impuestos de sociedades.