Solo tres países de la zona euro registraron un crecimiento superior al de España en 2024: Chipre, Croacia y Malta. A imagen de la buena dinámica del sur de Europa, la buena forma del sector terciario sostiene la economía. 

Gracias, vecinos

El país se ha beneficiado plenamente del repunte del turismo tras la pandemia, que ahora representa el 14% del PIB. De hecho, entre los países de la Unión Europea con la cuota más alta se encuentran Croacia, Chipre y Malta. España pisa los talones a Francia en su intento por convertirse en el mayor polo turístico del mundo después de recibir 94 millones de visitantes en 2024 (frente a los 100 millones de Francia).

No parece, pues, difícil de entender que España se viera especialmente afectada por la pandemia de 2020. Es el país del bloque europeo cuya economía más se contrajo en ese periodo, casi un 11%. Solo por detrás de Italia, España ha sido la principal beneficiaria del plan europeo «Next Generation», con 163.000 millones EUR para inyectar en su economía. El 70% del importe ya se ha desembolsado y, a pesar de las críticas de algunos respecto a la naturaleza de los gastos, la CNBC estima un efecto del 1,2 al 1,7% sobre el PIB español en 2024. 

El verde sienta bien

España también ha tomado la delantera en energías renovables. La energía eólica y solar representan ahora más del 40% de la producción eléctrica del país, casi el doble que en 2018. Un informe de Caixa Bank Research indica que, si su cuota se hubiera mantenido en los niveles de entonces, los precios «al por mayor» serían hoy un 40% más altos. 

Una política que atrae a los inversores, ya que en 2024 la inversión extranjera directa disminuyó un 4% en la UE, mientras que España registró un aumento del 15%, lo que le permitió ascender al cuarto puesto de la clasificación. 

La inmigración, ¿solución?

También es necesario mencionar la inmigración como factor de crecimiento. Una dinámica que se acelera debido a las condiciones económico-políticas en algunos países de América del Sur y al deterioro de las condiciones de acceso a los Estados Unidos. España acoge hoy, proporcionalmente, a más recién llegados que Francia, Italia o Alemania, que, además, tienen un nivel de educación superior al de los inmigrantes de los países vecinos, según Goldman Sachs. Una oportunidad bienvenida en un país donde las muertes superan a los nacimientos desde 2015.

España también está menos expuesta que otras potencias europeas a los avatares internacionales. Al ser menos dependiente de las exportaciones, ha resistido mejor el aumento de los costes energéticos, las tensiones industriales con China y las amenazas arancelarias de Estados Unidos. Una ventaja que sin duda le ha ahorrado noches de insomnio a Pedro Sánchez, en particular comparado con su homólogo alemán Friedrich Merz.

Con todo, persisten ciertos aspectos negativos: está costando que los salarios se adapten al aumento del coste de la vida, la escena política sigue muy fragmentada, sin una mayoría estable en el Parlamento, las acusaciones de corrupción han debilitado la imagen del PSOE y, aunque el desempleo se encuentra en su nivel más bajo desde 2008, sigue superando el 10%, muy por encima de la media europea. La productividad y la inversión en I+D también siguen estando por debajo de la media continental.