Washington también quiere que el gobierno en La Paz designe como organizaciones terroristas al grupo armado libanés Hezbollah y a la organización militante palestina Hamás, ambos considerados por Estados Unidos como proxies de Teherán, dijeron las fuentes, que solicitaron anonimato para discutir conversaciones sensibles.
La presión diplomática privada se enmarca en un esfuerzo más amplio de EE.UU. por profundizar su influencia geopolítica en América Latina y disminuir la de sus adversarios en la región.
Tras una operación a principios de enero para capturar al presidente venezolano Nicolás Maduro, funcionarios estadounidenses impulsaron rápidamente al gobierno de la presidenta interina Delcy Rodríguez a reducir la cooperación económica y de seguridad entre Caracas y Teherán, según una fuente adicional familiarizada con el asunto. Durante años, Venezuela e Irán fueron aliados inquebrantables.
Consultado al respecto, el ministerio de Relaciones Exteriores de Bolivia señaló que "todavía no existe una posición completamente definida respecto a este asunto". El Departamento de Estado no respondió a una solicitud de comentarios, mientras que la misión iraní ante las Naciones Unidas declinó hacer declaraciones.
JUEGOS DE ESPÍAS EN SUDAMÉRICA
Bolivia, un país sin salida al mar de 12 millones de habitantes ubicado en el corazón de Sudamérica, parecería a simple vista un escenario poco probable para una lucha de poder entre grandes potencias mundiales. Sin embargo, algunos funcionarios estadounidenses en activo y retirados afirmaron que la nación se ha convertido en una base importante para las operaciones diplomáticas y de inteligencia de Irán en todo el continente.
En parte, esto se debe a lo que funcionarios estadounidenses describen como un entorno permisivo para la contrainteligencia, así como a la ubicación central del país, limítrofe con varias naciones que, según se alega, han sido víctimas de intentos de atentados de Hezbollah en los últimos años.
Rick de la Torre, ex alto funcionario de la CIA y ex jefe de estación en Caracas, dijo que la base principal de operaciones diplomáticas y de inteligencia de Irán en América Latina era Venezuela. Sin embargo, Bolivia y Nicaragua —donde un gobierno autoritario mantiene relaciones frías con Washington— han servido como "nodos secundarios" de Teherán en la región en los últimos años.
"El valor de (Bolivia) para Teherán era el clima político permisivo, menor escrutinio y su geografía central", afirmó de la Torre.
"En la práctica, el patrón que se observa en América Latina es que Irán y Hezbollah utilizan las jurisdicciones más permisivas como centros, y desde allí proyectan discretamente su influencia hacia estados más capaces o de mayor valor cercanos".
CAMBIO EN EL PANORAMA POLÍTICO
Evo Morales, presidente izquierdista de Bolivia entre 2006 y 2019, profundizó los lazos con Irán durante su mandato, incluso en temas de defensa y seguridad, argumentando que ambas naciones estaban unidas en la lucha contra el imperialismo estadounidense.
Morales y el presidente izquierdista Luis Arce, quien gobernó desde 2020 hasta finales del año pasado, eran vistos por funcionarios estadounidenses como poco receptivos a posibles esfuerzos para alejar a La Paz de Teherán. Sin embargo, ahora los funcionarios de EE.UU. creen tener una oportunidad única tras la elección en octubre del centrista Rodrigo Paz, cuya presidencia pone fin a dos décadas de gobierno casi ininterrumpido del partido izquierdista MAS.
El gobierno de Paz, que ha heredado una importante crisis económica y una legislatura fragmentada, ha buscado reparar los lazos con Washington y fomentar la inversión privada. Funcionarios estadounidenses han saludado públicamente la elección de Paz y, en diciembre, EE.UU. habilitó a Bolivia para acceder a fondos de subvención administrados por la Millennium Challenge Corporation, una agencia independiente estadounidense.
SE INTENSIFICA EL ESFUERZO PARA CONTRARRESTAR A IRÁN
Las fuentes señalaron que la presión relacionada con Irán en Bolivia forma parte de una campaña estadounidense más amplia en la región. En septiembre, el aliado estadounidense Ecuador designó al IRGC, Hamás y Hezbollah como organizaciones terroristas, mientras que Argentina designó la semana pasada a la Fuerza Quds de Irán. EE.UU. abogó por ambas medidas, según las fuentes.
El IRGC ha servido como fuerza militar de élite leal al Líder Supremo de Irán desde la Revolución Islámica de 1979, mientras que la Fuerza Quds es una rama del IRGC responsable de operaciones en el extranjero.
Si bien el actual esfuerzo por generar una cuña geopolítica entre Irán y América Latina no es nuevo, hay señales de que la campaña se intensifica. Una delegación compuesta por funcionarios del Departamento de Estado y de inteligencia viajó este mes a La Paz en parte para discutir las posibles designaciones de terrorismo, según las fuentes.
Funcionarios estadounidenses también han discutido impulsar designaciones de terrorismo en Chile, Perú y Panamá, añadieron los funcionarios, aunque no está claro si ya han abordado el asunto con sus homólogos en esos países. Según funcionarios estadounidenses, operativos de Hezbollah han estado presentes en todos esos países, cuyos presidentes o presidentes electos están alineados con EE.UU.
El ministerio de Relaciones Exteriores de Panamá afirmó que no ha discutido el tema con funcionarios estadounidenses. La cancillería chilena señaló que no comenta sobre posibles conversaciones con otros estados, pero agregó que Chile suscribe la lista de organizaciones terroristas de las Naciones Unidas. El ministerio de Relaciones Exteriores de Perú no respondió a una solicitud de comentarios.
HEZBOLLAH E IRGC, ACTIVOS DESDE HACE TIEMPO EN AMÉRICA LATINA
Entre las operaciones recientes más destacadas del IRGC en la región se encuentra un presunto complot de asesinato contra el embajador de Israel en México, que fue frustrado el año pasado por los servicios de seguridad mexicanos. El complot, reportado por primera vez por Axios en noviembre, fue orquestado en parte por un agente encubierto de la Fuerza Quds destinado en Caracas, según una de las fuentes.
Hezbollah, con sede en Líbano y aliado cercano de Teherán, ha operado durante mucho tiempo en América Latina, generando a menudo ingresos para sus operaciones globales mediante la participación en redes de contrabando ilícito y, en ocasiones, organizando atentados terroristas.
Aun así, aunque funcionarios estadounidenses sostienen que Hezbollah mantiene una presencia permanente en América Latina, existe un debate considerable dentro de la comunidad de inteligencia sobre cuán robusta es esa presencia.
Algunos han caracterizado las operaciones de recaudación de fondos del grupo en la región como bien organizadas y jerárquicas, mientras que otros argumentan que algunas actividades financieras atribuidas a Hezbollah son en realidad donaciones y remesas de la numerosa diáspora libanesa en América Latina que llegan a individuos vinculados al grupo por casualidad.
"En mi opinión, el liderazgo de Hezbollah no supervisa cada esquema criminal", dijo de la Torre, el exfuncionario de la CIA, "pero sí autoriza y se beneficia de una arquitectura global de facilitación que incluye a América Latina".



















