El Banco de España está intensificando la supervisión de los estándares crediticios tras un marcado incremento en la concesión de nuevas hipotecas, según informó este jueves en su informe semestral de estabilidad financiera.

El banco central está desarrollando un marco que le permitiría activar límites macroprudenciales sobre los criterios de concesión de préstamos para evitar un endeudamiento arriesgado, cuando sea necesario. Cualquier posible aplicación requeriría un análisis adicional para asegurar que las medidas sean apropiadas para las condiciones económicas de España, añadió la entidad.

El organismo señaló que "las condiciones para la concesión de nuevas hipotecas no muestran señales de relajación significativa", con ratios préstamo-valor que han aumentado solo moderadamente desde 2023 hasta situarse en el 68,7% en el primer semestre de 2025, en torno a la media del periodo 2004-2025.

Asimismo, indicó que las vulnerabilidades en el mercado inmobiliario se mantienen muy por debajo de los niveles observados antes de la crisis de la vivienda en España en 2007.

Esta revisión se produce en un contexto en el que los nuevos préstamos hipotecarios aumentaron un 26% interanual en el segundo trimestre, alcanzando su nivel más alto en una década, aunque aún muy por debajo de los volúmenes registrados entre 2000 y 2008.

Los prestamistas españoles ofrecen los segundos precios hipotecarios más bajos de la zona euro, solo por detrás de Malta, con una tasa media del 2,66% en septiembre frente al promedio del 3,32% en la eurozona, según datos del Banco Central Europeo.

Los bancos están intentando contrarrestar los menores márgenes con un mayor volumen de préstamos, impulsados por el sólido desempeño económico de España.

El mes pasado, Santander y Bankinter advirtieron sobre una "competencia irracional" en el mercado hipotecario, con algunas tasas por debajo de los precios de mercado.

La supervisión más estricta de los estándares coincide con el aumento, en términos reales, del precio de la vivienda --en parte debido a la limitada oferta de nuevas viviendas-- a una tasa anual del 10,3% en el segundo trimestre.

Los precios siguen un 17,7% por debajo del máximo alcanzado en torno al tercer trimestre de 2007, antes del estallido de la burbuja inmobiliaria en España, que provocó una caída de hasta el 40% en los precios, un aumento del desempleo y la necesidad de un rescate para el sector bancario.

El banco central también advirtió que el repunte previsto en la construcción de viviendas sigue siendo insuficiente para cubrir la nueva demanda en 2025.

(Información de Jesús Aguado; edición de Andrei Khalip)