La entidad confirmó el inicio del proceso de selección mediante un comunicado, después de que Reuters adelantara la noticia.
La actual CFO, Evie Kostakis, dejará su cargo para emprender un nuevo proyecto de liderazgo internacional tras una transición ordenada, prevista para el segundo semestre del año, según informó el banco. Kostakis no respondió a las solicitudes de comentarios.
Kostakis asumió el cargo en 2022, lo que la convertía en la integrante de mayor rango que permanecía en un equipo directivo sometido a cambios drásticos en los últimos dos años, periodo en el que el banco suizo comenzó a revelar una serie de dolorosas pérdidas y saneamientos de activos.
La búsqueda de un sucesor para la dirección financiera se puso en marcha hace varias semanas, según una fuente conocedora de la situación.
En sus informes anuales de 2022 y 2023, Julius Baer indicaba que la CFO era la responsable de supervisar el riesgo crediticio, un periodo que finalmente resultó ser un gran desafío para la institución.
Los problemas afloraron a finales de 2023, cuando Julius Baer se vio arrastrado por el colapso del grupo Signa, propiedad del magnate inmobiliario austriaco Rene Benko, lo que llevó al banco a registrar pérdidas crediticias por valor de 586 millones de francos suizos (742 millones de dólares) a principios de 2024.
Julius Baer sigue bajo un proceso de evaluación por parte del regulador financiero suizo, FINMA, en relación con las pérdidas de Signa, lo que le impide anunciar nuevos programas de recompra de acciones.
Al anunciar dicho saneamiento, el banco destituyó al consejero delegado Philipp Rickenbacher, sustituyéndolo por Stefan Bollinger, un banquero procedente de Goldman Sachs que asumió el cargo en enero de 2025.
El veterano presidente Romeo Lacher fue el siguiente en salir; su marcha se anunció pocas semanas después de la llegada de Bollinger. Noel Quinn, exjefe de HSBC, fue nombrado nuevo presidente.
Posteriormente, en mayo de 2025, Baer comunicó la jubilación del director de riesgos, Oliver Bartholet, al tiempo que revelaba un cargo crediticio de 130 millones de francos tras revisar su cartera de préstamos.
En noviembre, el banco anunció pérdidas adicionales de 149 millones de francos, al amortizar posiciones de su cartera inmobiliaria que, según la entidad, ya no encajaban con su estrategia.
(1 dólar = 0.7895 francos suizos)




















