El fabricante estadounidense registró, sin duda, su mejor cifra de ventas de la última década, pero, como ya señalábamos entonces, ese resultado provenía principalmente de la adquisición apenas integrada —y costosa— de Juniper Networks.

Para que la tendencia cambiara de verdad y se iniciara una creación de valor genuina —algo que sigue siendo muy hipotético en HPE, tanto antes como después de la escisión de su división de ordenadores personales—, hacía falta que comenzase un nuevo ciclo. ¿Qué viento podía empujar mejor esa vela que la IA?

Los resultados del primer semestre de HPE, publicados ayer, muestran que el crecimiento procede todavía en su gran mayoría del segmento de redes, es decir, fundamentalmente de Juniper, que representa una cuarta parte de las ventas consolidadas. Ese negocio elevó sus ingresos un 150% respecto al mismo semestre del año anterior, aunque, aun cuando siguen siendo elevados, sus márgenes se resintieron.

El segmento de nube e IA, que por su parte constituye tres cuartas partes del volumen de negocio consolidado de la empresa, solo creció de forma moderada, un 10% interanual. Podría haberse esperado un avance más contundente; en cualquier caso, los márgenes en esa área del negocio registraron una mejora apreciable.

El conjunto arroja unas ventas semestrales de 20.000 millones USD, un récord histórico, pero que supone solo un 25% más que la media semestral de los cinco últimos años. Lo mismo ocurre con el beneficio de explotación, de 1.200 millones USD, y con el flujo de efectivo operativo: cifras que, en conjunto, se sitúan dentro de la media de ese quinquenio.

La valoración de HPE se ha duplicado en el último año, una evolución que refleja más las expectativas muy optimistas de los inversores que unos fundamentales que, por ahora, no muestran un cambio claro.

Véase también, sobre este asunto, el artículo Dell rompe moldes y acalla a los escépticos, publicado la semana pasada en estas mismas páginas.