Esta decisión se enmarca en una profunda transformación estratégica. Meta debe asumir las colosales inversiones necesarias para el desarrollo de la inteligencia artificial (IA), en particular en infraestructura informática y centros de datos. Al mismo tiempo, el rápido avance de las herramientas de IA permite automatizar determinadas tareas que antes realizaban equipos enteros.

La magnitud del impacto

Si estos despidos se materializan, supondrían la reestructuración más importante desde los recortes de empleo de 2022 y 2023. Entonces, Meta eliminó unos 11.000 puestos de trabajo, es decir, el 13% de su plantilla, y 10.000 nuevos despidos unos meses después. Mark Zuckerberg calificó aquel periodo como el «año de la eficiencia», con el objetivo de aligerar las estructuras internas de la empresa tras años de rápido crecimiento.

En un sector trastocado por la IA, estos despidos masivos reflejan el paso de la gestión de crisis a una estrategia de eficiencia sostenible. Meta mantiene, no obstante, la cautela en su comunicación. Preguntado por Reuters, el portavoz de la empresa Andy Stone calificó estas informaciones de «especulativas» y aludió a escenarios teóricos más que a decisiones definitivas.

Invertir miles de millones y ahorrar en personal

Para seguir siendo competitiva en la carrera por la IA, Meta debe invertir sumas colosales al tiempo que reduce determinados gastos relacionados con los recursos humanos. La empresa prevé en particular invertir hasta 600.000 millones USD en centros de datos de aquí a 2028 para respaldar el desarrollo de modelos de IA cada vez más potentes.

Al mismo tiempo, Meta está intensificando sus adquisiciones en el sector. La compañía anunció recientemente la compra de Moltbook, una plataforma social concebida para agentes de IA, y prevé invertir al menos 2.000 millones USD en la empresa emergente china de IA Manus.

Mientras tanto, Meta está haciendo todo lo posible por atraer a la élite tecnológica. La empresa ha ofrecido contratos que pueden alcanzar varios cientos de millones de dólares en cuatro años para fichar a los especialistas con más talento para su nuevo equipo dedicado a la «superinteligencia».

Un Silicon Valley en mutación estructural

Meta no es la única compañía en esta situación. En enero, Amazon anunció la eliminación de aproximadamente 16.000 puestos. Por su parte, la empresa tecnofinanciera Block, dirigida por Jack Dorsey, redujo su plantilla en casi la mitad, al explicar que las herramientas de IA permiten ahora hacer más con equipos más pequeños.

Estas decisiones reflejan una evolución estructural en Silicon Valley. Los líderes tecnológicos promueven cada vez más un modelo organizativo más ligero y flexible, en el que la automatización y la IA sustituyen gradualmente ciertas funciones humanas.

La arriesgada apuesta por la superinteligencia

La compañía ha atravesado varias dificultades con sus modelos Llama 4, en particular tras las críticas sobre las pruebas de referencia utilizadas para medir su rendimiento. Meta también abandonó el lanzamiento de la versión más ambiciosa del modelo, bautizada como Behemoth, que inicialmente se esperaba para el verano.

Para recobrar impulso, el equipo dedicado a la superinteligencia trabaja actualmente en un nuevo modelo llamado Avocado. Pero, según varias fuentes, el rendimiento de este sistema sigue estando por debajo de lo esperado por ahora, lo que incrementa la presión sobre los equipos de investigación.

Pese a la promesa de una estructura más ligera y más rentable, los mercados siguen nerviosos, señal de que a los inversores les preocupa tanto el coste humano como las dificultades técnicas de los modelos Avocado y Llama.