La concesión de créditos en España se desplomó tras la crisis de 2008-2009, pero los consumidores se han visto animados por una economía que este año ha crecido al doble del ritmo de la media de la Unión Europea, con expectativas de volver a superar al bloque en 2026.
"Aún creemos que hay margen para que el crédito al consumo siga creciendo de manera saludable, ya que el mercado laboral es muy sólido", declaró Javier Gaztelu, director general adjunto y responsable de préstamos y pagos en Sabadell.
La cartera de préstamos al consumo en situación normal de Sabadell aumentó un 19% interanual en septiembre, superando el incremento del 5,6% en préstamos hipotecarios.
LA POBLACIÓN ESPAÑOLA ALCANZA UN RÉCORD
Gaztelu señaló que el aumento de la fuerza laboral desde finales de 2019 está impulsando el crédito, ya que la llegada de trabajadores extranjeros está llevando la población de España a un récord cercano a los 50 millones.
Los nuevos préstamos al consumo alcanzaron casi 4.500 millones de euros en octubre, un aumento interanual del 21,8% y la cifra mensual más alta desde 2007, según datos oficiales.
Esto contrasta con el conjunto de la zona euro: una encuesta de préstamos del BCE en octubre mostró un endurecimiento moderado del crédito al consumo por preocupaciones sobre las perspectivas económicas.
La analista de Renta 4 Nuria Álvarez afirmó que el crédito al consumo será un motor clave para la rentabilidad bancaria en España en 2026, junto con el crédito a empresas, la gestión de activos y los seguros.
LAS TASAS DE MOROSIDAD SUBEN
El crédito al consumo sin garantías puede ser arriesgado para los prestamistas.
Las tasas de morosidad en estos préstamos subieron a algo más del 4% en octubre, casi el doble que las hipotecas, pero lejos del pico del 8,3% registrado en junio de 2009.
Bankinter ha reducido este año su exposición en algunas carteras de crédito al consumo de mayor riesgo, pero el quinto mayor banco de España es una excepción.
El atractivo para los bancos es evidente.
La rentabilidad de los préstamos al consumo fue casi tres veces superior al 2,67% obtenido en hipotecas en octubre, según datos del banco central, con las hipotecas presionadas por la bajada de los tipos de interés.
Elvira de la Cruz, de la entidad mediana Unicaja, declaró a Reuters que espera que el crédito al consumo "siga creciendo en los próximos años", aunque a un ritmo menor.
La cartera total de crédito al consumo de la banca española creció un 7,2% interanual hasta los 105.900 millones de euros a finales de junio, apenas por debajo del máximo histórico alcanzado en julio de 2008.
El crédito al consumo representa el 8,7% del total de préstamos, frente al 8,3% del año pasado y el 5,8% antes de la crisis, según un análisis de Reuters.
Unicaja planea duplicar sus nuevos préstamos al consumo para 2027.
"Se está enfocando en clientes conocidos con ingresos estables, lo que minimiza cualquier posible impago, ya que más del 50% del nuevo crédito al consumo se canaliza a través de préstamos preautorizados", explicó De la Cruz.
Para BBVA, el segundo mayor banco de España, su negocio de préstamos al consumo y tarjetas de crédito creció seis veces más rápido que su cartera hipotecaria en septiembre.
EL GOBIERNO LIMITARÁ LOS TIPOS DE LOS PRÉSTAMOS MÁS ARRIESGADOS
Las preocupaciones sobre la concesión de crédito por parte de la banca tradicional son limitadas mientras el empleo siga fuerte.
Sin embargo, el gobierno de España está cada vez más preocupado por el aumento de empresas no reguladas que otorgan préstamos a altos intereses y que pueden acarrear graves problemas para los prestatarios vulnerables.
En las próximas semanas, el gobierno iniciará un proceso que incluirá la fijación de límites a los tipos de las líneas de crédito revolving, según una fuente gubernamental, añadiendo que estas medidas forman parte de un paquete más amplio para aplicar una directiva europea.
Estos préstamos parten de tipos anuales del 18% que pueden superar el 1.000%, generando una espiral de deuda interminable por la combinación de plazos de devolución muy cortos y comisiones fijas.
En lugar de reflejar la fortaleza de la economía española, la demanda de estos préstamos pone de manifiesto la precariedad financiera de muchos, cuyos salarios no alcanzan para cubrir el coste de la vida, según Antonio Gallardo, responsable de investigación de la asociación de consumidores Asufin.
"Hay personas que necesitan financiación para su vida diaria, que están excluidas incluso de las tarjetas de crédito, y que recurren a los microcréditos. Los microcréditos tienen unos intereses desorbitados", afirmó.


















