WestJet había reconfigurado parte de su flota de Boeing 737 para agregar asientos premium y seis asientos adicionales en clase económica. Para hacer espacio, algunas filas de económica fueron equipadas con asientos de respaldo fijo que no podían reclinarse y el espacio entre un asiento y el de adelante, conocido como "pitch", se redujo de 30 a 28 pulgadas (76 a 71 cm).
Aunque la aerolínea reculó, el episodio se ha convertido en un punto de tensión dentro de una tendencia más amplia en Norteamérica, donde se busca captar viajeros dispuestos a pagar más y cobrar extras a los pasajeros de económica por servicios que antes estaban incluidos.
WestJet afirmó que sus cambios tenían como objetivo ofrecer más opciones a diferentes precios, pero los críticos argumentaron que era otro paso hacia una clase económica cada vez más limitada: menos comodidad y más tarifas por servicios básicos como la elección de asientos.
El analista independiente de la industria aérea, Robert Mann, señaló que el caso de WestJet sirve como una "lección de advertencia para otras aerolíneas de que hay un límite" a lo que los pasajeros de económica están dispuestos a tolerar.
Ejecutivos de Delta Air Lines, United Airlines y American Airlines han dicho a los inversores que la demanda se mantiene más fuerte en la parte delantera de la cabina, mientras que la demanda de los boletos más baratos es más frágil, ya que los consumidores de menores ingresos se ven afectados por el aumento de los costos desde la pandemia.
En Delta, el aumento de la demanda de cabinas premium ha compensado con creces la debilidad en la cabina principal. La aerolínea informó que los ingresos de las cabinas premium superaron por primera vez a los de la cabina principal en el cuarto trimestre, y espera que casi todo el crecimiento a corto plazo en asientos provenga de las cabinas premium.
LA PRESIÓN SOBRE LA ECONÓMICA
A medida que las aerolíneas añaden filas con espacio extra para las piernas, clase económica premium y cabinas de primera clase ampliadas, los sacrificios recaen cada vez más en los viajeros sensibles al precio: menos espacio para las piernas, menos inclusiones y más cargos por características que antes formaban parte del boleto.
United ha ampliado su uso de la tarifa "Basic Economy", restringiendo cambios, selección anticipada de asientos y, en muchas rutas, limitando a los viajeros a un artículo personal, salvo que califiquen para exenciones. American también ha reducido ventajas en sus tarifas más económicas.
Incluso las aerolíneas orientadas a la economía están cambiando. Southwest Airlines, conocida durante mucho tiempo por su sistema de asientos libres, pasará a la asignación de asientos a finales de este mes, agregando paquetes de tarifas y opciones de pago por espacio extra para las piernas.
El defensor de los derechos de los pasajeros aéreos, Gabor Lukacs, dijo que los viajeros han aprendido que volar en clase económica puede terminar costando más que una tarifa agrupada una vez que se suman las tasas adicionales.
Los ejecutivos de aerolíneas afirman que los viajeros se benefician de tarifas base más bajas y que las concesiones ayudan a cubrir el aumento de los costos laborales y operativos. Datos de la firma de investigación IdeaWorksCompany muestran que las tarifas cayeron un 3,8% en 2024 respecto al año anterior, mientras que los ingresos por tasas adicionales por pasajero aumentaron un 2,5%.
Consultada al respecto, WestJet remitió a un comunicado del viernes de su CEO, en el que la aerolínea afirmó que "probó configuraciones de asientos populares entre muchas aerolíneas en todo el mundo, ya que permiten ofrecer tarifas aéreas asequibles".
Las aerolíneas de bajo costo europeas como Ryanair, Wizz Air y easyJet llevan tiempo vendiendo asientos con 28 o 29 pulgadas de separación entre filas. Muchos de esos aviones operan rutas de corto alcance.
Aun así, algunos analistas advierten que la estrategia supone que la demanda premium se mantendrá. En crisis anteriores, como la financiera de 2008 y los primeros meses de la pandemia, esa demanda cayó rápidamente. También señalan que la mayoría de los asientos siguen vendiéndose a viajeros sensibles al precio, quienes podrían estar menos dispuestos a aceptar menos espacio para las piernas y menos inclusiones como la nueva normalidad.
REACCIÓN VIRAL
El episodio de WestJet ha renovado el escrutinio sobre hasta dónde pueden llegar las aerolíneas al comprimir las cabinas de económica mientras añaden más asientos premium. "Los pasajeros de económica pueden no comprar asientos cama, pero siguen votando con sus cámaras, sus publicaciones y sus decisiones de compra", dijo Ronn Torossian, presidente de la firma neoyorquina de relaciones públicas 5WPR.
Antes de que WestJet diera marcha atrás, la directora de experiencia del cliente, Samantha Taylor, comunicó al personal que la implementación estaba afectando tanto a la tripulación de cabina, que lidiaba con la frustración de los pasajeros, como a la marca.
Algunos auxiliares de vuelo y pasajeros dijeron que la intensidad de la reacción contra WestJet se debió a la preocupación de que la mayor densidad de asientos pudiera ralentizar las evacuaciones.
Parte de la tripulación de cabina expresó sus inquietudes al regulador Transport Canada, y su sindicato solicitó a la aerolínea una evaluación de riesgos, según personas familiarizadas con el asunto. Transport Canada afirmó que la configuración cumple con las normas federales de seguridad.
Boeing, fabricante del avión, no respondió a la solicitud de comentarios.
Consultada sobre la aprobación para reconfiguraciones de cabina, la Administración Federal de Aviación de EE. UU. informó que permite a los fabricantes utilizar análisis informáticos para fines de certificación si existen datos fiables de pruebas anteriores de evacuación en vivo.
Dos pasajeros que se sentaron en los asientos reconfigurados dijeron que no habrían podido adoptar la posición de emergencia.
Una de ellas, Amanda Schmidt, de 32 años, quien grabó un video ampliamente compartido de su padre de 1,91 metros de altura encajado en un asiento de económica durante parte de un vuelo de cuatro horas, añadió que el rediseño causó tal revuelo porque superó un límite básico.
"Cuando compras un asiento para un ser humano, debería ajustarse a un ser humano", dijo Schmidt. "No deberías tener que pagar extra solo porque eres alto."



















