28 mayo (Reuters) - El IBEX 35 abrió a la baja el jueves, en una sesión condicionada por la nueva escalada militar en el golfo Pérsico y por unas perspectivas de subidas de los tipos de interés que invitan a la prudencia, después de que el selectivo acumule una subida cercana al 3% en lo que va de mayo.

El deterioro del ánimo en los mercados responde a la reanudación de los ataques entre Estados Unidos e Irán, en una nueva señal de que el final del conflicto en Oriente Medio y la reanudación del tráfico de combustibles fósiles por el estrecho de Ormuz siguen lejos.

El Ejército estadounidense lanzó ataques contra una operación de drones iraní, mientras Teherán afirmó haber alcanzado una base aérea de Estados Unidos en Kuwait.

Con los tránsitos por Ormuz todavía reducidos a un goteo, el precio del petróleo rebotaba cerca de un 4% y las rentabilidades de la deuda estadounidense subían, después de que el presidente Donald Trump desmintiera la versión iraní sobre un acuerdo para restablecer el tráfico por el estrecho.

En paralelo, varias voces de los grandes bancos centrales han reforzado las expectativas de restricción en los costes de los préstamos. El economista jefe del BCE, Philip Lane, advirtió de que el choque energético derivado del conflicto tendrá probablemente un impacto persistente sobre la inflación aunque se alcance la paz, mientras que desde la Reserva Federal Lisa Cook abogó por mantener los tipos estables a corto plazo, pero abrió la puerta a subirlos si los aranceles, la guerra con Irán y la inversión vinculada a la IA siguen presionando los precios.

En la misma línea, el vicepresidente de la Fed, Philip Jefferson, defendió el jueves la prioridad de devolver la inflación al objetivo del 2%, apoyado en un mercado laboral que ha resistido "muy resiliente" al actual choque energético.

Ante este escenario, la casa de valores Renta 4 señala que el jueves se estaba produciendo un "doble golpe a los mercados globales que frenan en seco el optimismo reinante hasta ahora", en alusión al intercambio de ataques en Oriente Próximo y al endurecimiento del mensaje de los bancos centrales.

"El resultado de la combinación de ambas circunstancias es una huida generalizada del riesgo. Los inversores recogen beneficios ante un escenario de mayor inflación por el lado de la energía y bancos centrales más restrictivos", añadieron estos analistas.

Con ese trasfondo, los datos de inflación en Estados Unidos se erigen en la próxima amenaza para los bonos y para la senda de los tipos.

El foco se traslada ahora al PCE o deflactor de consumo (jueves a las 1230 GMT), la referencia preferida de la Fed, donde se espera que el empuje de los carburantes eleve la tasa general del 3,5% al 3,8%, lo que sería un máximo de tres años, y que la subyacente pase del 3,2% al 3,3% interanual, muy por encima del objetivo del 2%.

Entretanto, a las 0700 GMT del jueves, el selectivo bursátil español IBEX 35 caía 68,60 puntos, un 0,37%, hasta 18.312,30 puntos, mientras que el índice de grandes valores europeos FTSE Eurofirst 300 retrocedía un 0,39%.

En el sector bancario, Santander perdía un 0,87%, BBVA retrocedía un 0,52%, Caixabank cedía un 0,39%, Sabadell caía un 0,45%, Bankinter se dejaba un 0,42% y Unicaja Banco perdía un 0,57%.

Entre los grandes valores no financieros, Telefónica se anotaba un 0,12%, Inditex cedía un 0,38%, Iberdrola se dejaba un 0,13%, Cellnex ganaba un 0,14% y la petrolera Repsol subía un 1,56%.

(Información de Tomás Cobos; edición de Benjamín Mejías Valencia)