Esa caída provocó la activación de los mecanismos de interrupción automática de la negociación a las 01:31 (hora del meridiano de Greenwich), lo que supuso una suspensión de la contratación durante 20 minutos. Antes, a primera hora de la mañana, ya se había activado un mecanismo de freno parcial para tratar de contener las ventas automáticas.
Se trata de la tercera activación de este tipo de dispositivos desde comienzos de marzo. El objetivo de este mecanismo es limitar las ventas fruto del pánico y estabilizar un mercado inmerso en una volatilidad extrema.
Los grandes valores tecnológicos, que dominan el índice, se vieron especialmente castigados. Samsung Electronics cayó alrededor de un 7,9%, mientras que SK Hynix, otro gigante mundial de los semiconductores, retrocedió más de un 8%, lo que contribuyó de forma notable al descenso del mercado.
Volatilidad persistente
La caída registrada este lunes se inscribe en una serie de jornadas turbulentas para la Bolsa de Seúl. El miércoles pasado, el KOSPI ya había sufrido el mayor descenso de su historia, al dejarse más de un 12% en una sola sesión. En apenas unos días, se evaporaron cientos de miles de millones de dólares de capitalización, mientras que el won surcoreano cayó a su nivel más bajo frente a la divisa estadounidense en 17 años, al superar el umbral de 1.500 wones.
Batacazo tras una subida histórica
Esta corrección se produce cuando el mercado surcoreano salía de un período especialmente benévolo. En los últimos meses, el KOSPI se había visto impulsado por el auge mundial de la inteligencia artificial y por la fuerte demanda de chips electrónicos, de los que Corea del Sur es uno de los principales productores. Gracias a ese dinamismo, el índice alcanzó un récord histórico a finales de febrero de 2026, en torno a 6.300 puntos, apoyado en el comportamiento de los gigantes tecnológicos del país. Antes del estallido de las hostilidades en Irán, el índice acumulaba una evolución excepcional, con un salto de cerca del 50% en solo ocho meses.
Tensiones geopolíticas
La caída del KOSPI se enmarca en un contexto de fuertes tensiones geopolíticas en Oriente Próximo. El conflicto ha impulsado los precios de la energía hasta máximos, superando el barril de petróleo los 100 USD. Las amenazas que pesan sobre el estrecho de Ormuz, por el que transita el 20% del crudo mundial, inquietan especialmente a Seúl.
En este contexto de incertidumbre, los inversores han reducido masivamente su exposición a los activos de riesgo y se han dirigido hacia valores refugio, en particular el dólar estadounidense; y esto ha intensificado la presión sobre los mercados bursátiles asiáticos. Corea del Sur, gran importador de hidrocarburos, teme un repunte de la inflación que corte su dinámica de crecimiento.
Posibles medidas de emergencia
Ante esta situación, las autoridades surcoreanas han anunciado que estudian varias medidas de estabilización, entre ellas una limitación temporal de los precios del combustible y apoyo a los mercados financieros para contener el impacto del choque energético sobre la economía. Los gobiernos y los bancos centrales siguen ya muy de cerca la evolución del conflicto en Oriente Próximo, que podría continuar alimentando la volatilidad de los mercados financieros en las próximas semanas.



















