Tras la venta de sus actividades en Italia y España en 2024 y 2025 y, ya este año, de su empresa conjunta con Liberty Global en Países Bajos, Vodafone vuelve a centrarse en su mercado nacional.

La semana pasada, la operadora reforzó su posición en Reino Unido con la compra del 49% que CK Hutchison mantenía en el capital de Three, con la que Vodafone se fusionó el año pasado. Se vislumbran nuevas economías de escala.

Cuando la consejera delegada, Margherita Della Valle, asumió el cargo en abril de 2023, Vodafone, por utilizar la acertada fórmula de uno de nuestros colegas del Financial Times, daba la impresión de «estar en todas partes, pero no dominar en ninguna».

Ya en 2023, nuestro equipo de analistas acogió positivamente el fin de esa estrategia de dispersión y la reorientación de la empresa hacia sus mejores activos. Véase al respecto Vodafone Group Plc : Un paso en la buena dirección, publicado entonces en estas mismas columnas.

La capitalización bursátil de la operadora británica, que aún debe reestructurar su negocio en Alemania, su otro mercado estratégico —afectado el año pasado por un cambio regulatorio en las ofertas de televisión de pago—, se ha duplicado en ese periodo.

A falta de crecimiento de los ingresos, sin tener en cuenta los cambios de perímetro, Vodafone sí logró estabilizar su generación de caja —o flujo de efectivo libre— en torno a 5.300 millones EUR en 2024 y 2025, lo que le permitió anunciar al cierre del año pasado una subida del dividendo por primera vez en siete años.

La empresa aún debe lidiar con un endeudamiento considerable, aunque ya ha recortado su deuda neta en unos 11.000 millones EUR en dos años, en particular gracias a las desinversiones antes mencionadas.

Si bien la reducción del apalancamiento debería seguir siendo prioritaria, los inversores esperan ya aumentos graduales del dividendo a medida que el endeudamiento relativo siga bajando hasta una media de 2,5 veces el resultado bruto de explotación.

De hecho, el mercado ha aplaudido ampliamente todos estos avances, ya que Vodafone cotiza ahora con un múltiplo sobre su beneficio operativo en máximos históricos y con una rentabilidad por dividendo en mínimos históricos. Tras la venta de sus actividades en Italia y España en 2024 y 2025 y, ya este año, de su empresa conjunta con Liberty Global en Países Bajos, Vodafone vuelve a centrarse en su mercado nacional.

La semana pasada, la operadora reforzó su posición en Reino Unido con la compra del 49% que CK Hutchison mantenía en el capital de Three, con la que Vodafone se fusionó el año pasado. Se vislumbran nuevas economías de escala.

Cuando la consejera delegada, Margherita Della Valle, asumió el cargo en abril de 2023, Vodafone, por utilizar la acertada fórmula de uno de nuestros colegas del Financial Times, daba la impresión de «estar en todas partes, pero no dominar en ninguna».

Ya en 2023, nuestro equipo de analistas acogió positivamente el fin de esa estrategia de dispersión y la reorientación de la empresa hacia sus mejores activos. Véase al respecto «Vodafone Group Plc: Un paso en la buena dirección», publicado entonces en estas mismas columnas.

La capitalización bursátil de la operadora británica, que aún debe reestructurar su negocio en Alemania, su otro mercado estratégico —afectado el año pasado por un cambio regulatorio en las ofertas de televisión de pago—, se ha duplicado en ese periodo.

A falta de crecimiento de los ingresos, sin tener en cuenta los cambios de perímetro, Vodafone sí logró estabilizar su generación de caja —o flujo de efectivo libre— en torno a 5.300 millones EUR en 2024 y 2025, lo que le permitió anunciar al cierre del año pasado una subida del dividendo por primera vez en siete años.

La empresa aún debe lidiar con un endeudamiento considerable, aunque ya ha recortado su deuda neta en unos 11.000 millones EUR en dos años, en particular gracias a las desinversiones antes mencionadas.

Si bien la reducción del apalancamiento debería seguir siendo prioritaria, los inversores esperan ya aumentos graduales del dividendo a medida que el endeudamiento relativo siga bajando hasta una media de 2,5 veces el resultado bruto de explotación.

De hecho, el mercado ha aplaudido ampliamente todos estos avances, ya que Vodafone cotiza ahora con un múltiplo sobre su beneficio operativo en máximos históricos y con una rentabilidad por dividendo en mínimos históricos.