El informe, elaborado por la Asociación del Mittelstand Alemán (DMB) en colaboración con el Instituto EMF de la Escuela de Economía y Derecho de Berlín, se basa en una encuesta nacional realizada a 1,071 empresarios y directores generales.
El estudio revela que el 65.0% de los encuestados calificó la burocracia como un riesgo elevado, seguida de los precios de la energía con un 62.9%, los requisitos de sostenibilidad y regulación con un 57.1%, la escasez de mano de obra cualificada con un 56.3% y la dependencia de los propietarios de la empresa con un 54.7%.
Los resultados sugieren que estas pequeñas y medianas empresas (pymes) -que representan cerca del 99% de las firmas alemanas y se conocen colectivamente como el Mittelstand- se enfrentan a presiones simultáneas que dificultan la inversión, la planificación y el desarrollo estratégico.
El informe también apunta a un dilema de inversión: aunque las empresas necesitan gastar más en digitalización, innovación y eficiencia energética, muchas carecen de la flexibilidad financiera para hacerlo.
Un tercio de las empresas afirmó no disponer de reservas de liquidez suficientes para afrontar una crisis de envergadura, mientras que el 50.9% prevé que los riesgos financieros y de beneficios empeoren durante la próxima década.
Los riesgos de innovación se situaron en el nivel más bajo, lo que sugiere que la competitividad a largo plazo podría verse eclipsada por preocupaciones más inmediatas, según indica el informe. (Información de Maria Martinez, edición de Miranda Murray)


















