El 1 de junio, el Nikkei 225 superó los 67.000 puntos por primera vez en su historia, antes de cerrar en 66.934,33 puntos. Este hito coronó una rentabilidad del 33% desde comienzos de año.
La sesión estuvo marcada, sobre todo, por el fuerte repunte de SoftBank, que se disparó un 14% y aportó por sí sola 845 puntos al avance del Nikkei, más que la subida neta del índice en esa jornada.
SoftBank destrona a Toyota
SoftBank se ha convertido así en la mayor empresa cotizada de Japón, por delante de Toyota Motor, que había liderado el mercado durante más de dos décadas. Tras la sesión del 1 de junio, la capitalización de SoftBank alcanzó aproximadamente 48,8 billones JPY (unos 305.000 millones USD), frente a los 45,9 billones JPY (alrededor de 287.000 millones USD) de Toyota.

Fuente: FactSet
Este relevo tiene un fuerte componente simbólico. Durante décadas, la bolsa japonesa estuvo dominada por el automóvil, la industria y los grandes exportadores. Ahora, el protagonismo recae en una sociedad de cartera tecnológica expuesta a la IA, a Arm, a OpenAI y a las infraestructuras digitales.
SoftBank se ha beneficiado, en particular, de su participación en Arm, el diseñador británico de semiconductores del que sigue siendo accionista relevante, así como de su apuesta masiva por las infraestructuras de IA. El grupo ha anunciado un proyecto de inversión de 75.000 millones EUR en centros de datos en Francia, lo que refuerza su papel como uno de los grandes referentes globales de la IA.
El Nikkei, no exactamente el mercado japonés
Para entender la magnitud del movimiento, conviene fijarse en la construcción del índice. El Nikkei agrupa 225 valores cotizados en el mercado principal de la Bolsa de Tokio, pero está ponderado por precio y no por capitalización bursátil.
Este matiz técnico lo cambia todo. A diferencia del Topix, más amplio y ponderado por capitalización, el Nikkei está muy influido por un reducido número de valores con precios nominales elevados, a menudo concentrados en el sector tecnológico.
Por tanto, el Nikkei no refleja siempre el conjunto del mercado japonés, sino más bien la evolución de sus principales componentes. Y, en estos momentos, esos valores tienen un denominador común: la IA.
Una subida menos generalizada de lo que parece
Aquí es donde la comparación resulta reveladora. El 1 de junio, el Nikkei avanzó un 0,9%, mientras que el Topix retrocedió un 0,4%. En esa sesión, solo 70 valores del Nikkei subieron, frente a 155 que cerraron en negativo.
El récord del índice proyecta la imagen de un mercado japonés eufórico, pero la subida dista mucho de ser generalizada. Se apoya en un número limitado de compañías vinculadas a la IA, los semiconductores y las infraestructuras tecnológicas.
De la industria tradicional a la IA
SoftBank no es un caso aislado. Tokyo Electron, Advantest, Murata Manufacturing y otras compañías ligadas a equipos y materiales para semiconductores también se están beneficiando de la carrera global por la IA. Al suministrar equipos, componentes y materiales esenciales para la fabricación de chips, Japón ocupa una posición estratégica en la cadena de valor.
Durante mucho tiempo, el mercado japonés estuvo asociado a la burbuja de los años ochenta, con un índice que tardó más de tres décadas en recuperar sus máximos. Pero en 2026, el Nikkei encadena récords y se consolida como uno de los principales referentes bursátiles de la IA.
Este cambio refleja que los inversores ya no ven Tokio únicamente como una oportunidad ligada a la debilidad del yen. Invertir en el Nikkei hoy equivale, en gran medida, a apostar por el ciclo tecnológico global.
Desde entonces, la tendencia ha continuado. El 3 de junio, el Nikkei cerró de nuevo en máximos históricos, en 68.524,43 puntos.

















