El organismo de control del consumidor de Tailandia ha aprobado la interposición de una demanda civil contra la unidad local de Volvo Cars y su filial de reparación y mantenimiento, Scandinavian Auto Co. Ltd, a raíz de los incendios relacionados con las baterías en su modelo EX30, según informó telefónicamente a Reuters este viernes Pradoemchai Bunchualuai, asesor del ministro que preside dicho organismo.

La medida legal se produce después de que una reunión celebrada el mes pasado en Bangkok entre Volvo Cars, la junta de protección al consumidor y los clientes finalizara sin alcanzar un acuerdo.

La Oficina de la Junta de Protección al Consumidor actuará como demandante en representación de 550 quejas y presentará cada demanda de forma individual, señaló Pradoemchai. La próxima semana, la oficina remitirá el primer caso, que reclama 1.2 millones de bahts (36,750 dólares) en concepto de daños y perjuicios, a la fiscalía pública, añadió.

La filial tailandesa de Volvo Cars no respondió a la solicitud de comentarios de Reuters. Volvo Cars declinó hacer declaraciones.

Reuters informó en febrero que Volvo retiraría más de 40,000 unidades del modelo EX30 a nivel mundial para sustituir los módulos de las baterías debido a un defecto que podría provocar el sobrecalentamiento de los paquetes y, potencialmente, causar un incendio. Posteriormente, Volvo indicó que el número de vehículos afectados por la llamada a revisión se había reducido de 40,323 a 37,802.

Volvo Cars ha manifestado que se produjeron algunos retrasos en la sustitución de las baterías debido al conflicto en Irán. Asimismo, ha afirmado que los incidentes siguen siendo poco frecuentes, con incendios reportados en mucho menos del 0.1% de los vehículos afectados.

(1 dólar = 32.6500 bahts)