«Furia épica» y «Rugido del León» son los nombres de las operaciones militares lanzadas conjuntamente por fuerzas estadounidenses e israelíes contra objetivos estratégicos en Irán. Los bombardeos alcanzaron infraestructuras militares y complejos del Estado en Teherán. El ejército israelí confirmó la eliminación del líder supremo iraní, Ali Jameneí, así como de altos mandos militares. En respuesta, Teherán lanzó oleadas de misiles balísticos y drones contra Israel, además de contra intereses estadounidenses y los aliados de estos en el Golfo. Se registraron impactos cerca de Jerusalén y Tel Aviv, así como en infraestructuras portuarias de Omán y de los Emiratos Árabes Unidos. Kuwait y Catar interceptaron numerosos proyectiles, mientras que el Gobierno estadounidense asegura que su objetivo es destruir la marina iraní para limitar la capacidad de bloqueo marítimo de Teherán.

Reacciones internacionales divididas

La comunidad internacional reacciona con inquietud ante el riesgo de una escalada regional. Pekín ha condenado la operación estadounidense-israelí, calificando los bombardeos de violación de la soberanía iraní y pidiendo un alto el fuego inmediato. Vladímir Putin denunció una «violación cínica de la moral y del derecho internacional».

Washington mantiene una línea dura. Donald Trump ha instado a un cambio de régimen en Teherán y ha advertido de que cualquier represalia iraní adicional provocará una respuesta militar sin precedentes. Las embajadas estadounidenses en la región se encuentran en máxima alerta.

En Europa, los líderes muestran unidad en la condena de los ataques iraníes, pero comparten un temor común: el de un conflicto regional incontrolable con profundas repercusiones económicas, ya que el continente sigue siendo muy dependiente de los hidrocarburos procedentes de Oriente Próximo desde la imposición de sanciones a Rusia. En un comunicado conjunto, Keir Starmer, Emmanuel Macron y Friedrich Merz condenaron «con la mayor firmeza» los ataques iraníes contra países vecinos. Sin embargo, la unidad europea se resquebraja respecto a la legitimidad de los bombardeos preventivos. España mantiene un estricto rechazo a las acciones militares, tanto las del eje estadounidense-israelí como las de Irán, al igual que Noruega, que considera que los bombardeos israelíes no respetan el derecho internacional.

Mercado petrolero: tensión sin explosión

El petróleo es el principal barómetro de esta crisis. Pese a la gravedad de los acontecimientos del fin de semana, el Brent se acerca, pero no supera, el umbral de los 80 USD. El aumento se limita por el momento a un 7% respecto al cierre del viernes. Más allá del futuro de Irán, gran productor de crudo, lo que preocupa es el transporte del petróleo en Oriente Medio. En este sentido, todas las miradas se dirigen al estrecho de Ormuz, donde el tráfico está gravemente perturbado. Aunque Teherán no ha declarado oficialmente un bloqueo total, numerosos buques han interrumpido sus travesías por precaución. Las infraestructuras alternativas —como los oleoductos de Arabia Saudí y de los Emiratos Árabes Unidos— solo pueden compensar parcialmente los flujos marítimos que cruzan el estrecho de Ormuz. Paralelamente, algunos grandes grupos del transporte marítimo han suspendido sus rutas tanto por Ormuz como por el estrecho de Bab el-Mandeb para evitar posibles represalias de los aliados de Irán en la región.

Sin embargo, los analistas no prevén por ahora un repunte hacia los 100-130 USD ni un shock comparable a las crisis de 1973 o 1990. Varios factores explican esta evolución:

  • La prima de riesgo geopolítico ya estaba ampliamente incorporada a los precios.

  • Con el fin de calmar los ánimos, Arabia Saudí, Rusia y sus aliados de la OPEP+ anunciaron el domingo un aumento de producción de 206.000 barriles diarios para abril, volumen superior al que el mercado esperaba. El cártel ampliado podría incrementar aún más la oferta si fuese necesario.

  • Aunque el tráfico marítimo sufre importantes perturbaciones, la navegación por el estrecho de Ormuz no está completamente bloqueada en este momento.

  • Estados Unidos dispone de reservas estratégicas que podría liberar para contener los precios.

En las próximas semanas, dos factores serán determinantes: la duración de este conflicto abierto y la capacidad de los actores internacionales para restablecer la seguridad del tráfico marítimo. En efecto, son estos dos parámetros los que pueden transformar una crisis regional en un shock económico mundial.