La Junta de Transporte de Superficie de Estados Unidos (STB, por sus siglas en inglés) devolvió este viernes la propuesta de fusión de 85.000 millones de dólares entre Union Pacific y Norfolk Southern para su revisión, alegando que carecía de la información requerida. Esta decisión forma parte de un proceso en el que el regulador estadounidense definirá qué significa una competencia reforzada bajo las normas más estrictas sobre fusiones adoptadas en 2001.
La STB declaró incompleta la solicitud presentada en diciembre, señalando la ausencia de proyecciones sobre la cuota de mercado y los impactos en la competencia. El organismo rechazó la presentación sin perjuicio, permitiendo a las compañías ferroviarias volver a presentar la solicitud una vez subsanadas las deficiencias.
El presidente Donald Trump ha apoyado públicamente la fusión propuesta. Su administración suele aprobar grandes transacciones o imponer remedios en lugar de bloquearlas directamente. Una fusión de este tipo se consideraba impensable bajo la anterior administración de Biden y su amplia ofensiva contra la consolidación empresarial.
Se trata de la primera gran fusión ferroviaria propuesta que se examina bajo el marco más estricto implantado hace más de dos décadas, que exige a los solicitantes demostrar que la operación reforzará la competencia —y no solo la mantendrá—, al tiempo que aportará beneficios tangibles de interés público.
En su decisión, la junta indicó que las compañías ferroviarias proyectaron un crecimiento del tráfico y desvíos para la nueva red ferroviaria de costa a costa, pero solo presentaron datos de cuota de mercado de 2023, sin las proyecciones requeridas que muestren cómo podría evolucionar la participación de mercado de la compañía combinada varios años después del cierre.
El dictamen llega tras una presentación en enero de Canadian National, que argumentó que la solicitud carecía de información competitiva crucial —incluyendo la metodología para identificar rutas donde dos vías convergen en una sola y listas completas de remitentes potencialmente afectados—, lo que limita la capacidad de las partes interesadas para evaluar el impacto competitivo de la fusión.
Union Pacific y Norfolk Southern presentaron su solicitud de casi 7.000 páginas el 19 de diciembre, afirmando que la combinación mejoraría la fiabilidad del servicio, desviaría mercancías de camiones a ferrocarril, mantendría opciones para los cargadores y aportaría amplios beneficios públicos, al tiempo que protegería los empleos sindicales.
La STB recalcó que su decisión no debe interpretarse como una indicación de cómo podría decidir finalmente sobre los méritos de una solicitud revisada.



















