El Tribunal Supremo de Estados Unidos desestimó este lunes el intento de la compañía india [Tata Consultancy Services](https://es.marketscreener.com/cotizacion/accion/TATA-CONSULTANCY-SERVICES-9059230/) de anular una indemnización de 168 millones USD a favor de [DXC Technology](https://es.marketscreener.com/cotizacion/accion/DXC-TECHNOLOGY-COMPANY-34644301/). La sentencia responde al presunto robo de secretos comerciales relacionados con un programa informático para el sector de los seguros de vida.

Tata recurrió después de que una instancia inferior ratificara la decisión de un juez de fijar la cuantía en 56 millones USD en concepto de daños y perjuicios y otros 112 millones USD como daños punitivos para DXC, con sede en Ashburn, Virginia. La firma india argumentó que el importe de la indemnización no estaba justificado bajo la legislación estadounidense en materia de secretos comerciales.

Computer Sciences Corp (CSC), predecesora de DXC, concedió la licencia de su programa informático a la aseguradora Transamerica en la década de 1990. La demanda, presentada en 2019 ante un tribunal federal de Dallas, sostenía que Tata contrató a 2.200 empleados de Transamerica y aprovechó el acceso de estos al software de CSC, así como su conocimiento de información confidencial, para desarrollar una plataforma de seguros de vida competidora.

Tata negó las acusaciones, alegó ante el tribunal que la información en cuestión no era secreta y defendió que el acceso al programa informático se realizó de forma legal.

En 2023, un jurado determinó en un veredicto consultivo —una decisión no vinculante remitida al juez— que Tata debía abonar 210 millones USD a DXC por el robo deliberado de sus secretos comerciales. El juez de distrito Brantley Starr redujo la indemnización propuesta a 168 millones USD en 2024. Posteriormente, en 2025, el Tribunal de Apelaciones del Quinto Circuito de Estados Unidos, con sede en Nueva Orleans, ratificó la decisión de Starr.

La legislación estadounidense sobre secretos comerciales permite fijar indemnizaciones económicas tanto para compensar las pérdidas sufridas por el demandante como para reclamar el «enriquecimiento injusto» obtenido por el demandado. En este caso, la compensación a DXC se basó íntegramente en este último concepto.

En su escrito ante el Tribunal Supremo, Tata alegó que DXC no debería haber recibido una indemnización por enriquecimiento injusto sin demostrar que también sufrió pérdidas reales. Asimismo, la empresa india sostuvo que la cuantía de los daños punitivos resultaba excesiva.

Por su parte, DXC respondió que «nada en la aplicación de la jurisprudencia consolidada que ha realizado el tribunal de apelaciones sobre los hechos probados justifica una revisión adicional».