Las stablecoins, criptoactivos diseñados para mantener un valor estable, siguen siendo un producto de nicho, pero su rápido crecimiento ha suscitado inquietudes sobre si la regulación está acompañando el ritmo de un producto que podría transformar la banca comercial y central.
Para los prestamistas tradicionales, la cuestión clave es que el aumento del uso de stablecoins podría llevar a los clientes a transferir dinero fuera de los depósitos bancarios, obligando a los bancos a buscar financiación más costosa en el mercado.
"En otras palabras, las stablecoins pueden reducir la cantidad de crédito que los bancos proporcionan a la economía real", señala el informe, redactado por economistas del BCE.
Sin embargo, los depósitos bancarios en la zona euro siguen ascendiendo a unos 17 billones de euros (19,7 billones de dólares), mientras que el mercado global de stablecoins ronda los 300 mil millones de dólares, lo que sugiere que los bancos aún no afrontan una pérdida significativa de depósitos.
Para el BCE, un problema fundamental es que la mayoría de las stablecoins se emiten en dólares, una divisa que no controla.
Si los activos basados en dólares se generalizan en Europa, las decisiones de política fuera del bloque podrían afectar a la liquidez y las condiciones de gasto, debilitando la influencia del BCE.
"Las condiciones monetarias extranjeras podrían ser 'importadas' a la zona euro a través de las stablecoins", indica el informe, añadiendo que esto debilitaría el control del banco central sobre las condiciones financieras, entre otras cosas, especialmente durante periodos de tensión financiera.
Un impacto negativo sobre los bancos también debilitaría al BCE, ya que la economía de la zona euro depende de los prestamistas para transmitir los cambios en los tipos de interés a la economía real, señalan los economistas, lo que haría que el efecto de las medidas de política fuera menos predecible.
Estos riesgos exigen una regulación significativa de las stablecoins, como mayores requisitos de transparencia para las reservas de stablecoins, garantías sólidas de reembolso, colchones de capital adecuados para absorber pérdidas y una supervisión efectiva que pueda reducir los riesgos financieros, según el informe.
(1 dólar = 0,8627 euros)

























