Dada la magnitud de la salida a bolsa de SpaceX (+19,2% hasta los 161 USD), los resultados de cierre en Wall Street resultaron casi anecdóticos, con alzas del entorno del 0,5%, suficientes para validar la décima semana de ganancias de una serie de once (+0,65% para el S&P 500 y +0,6% para el Nasdaq Composite). La confianza ha recuperado tal nivel que el índice de volatilidad VIX se desplomó un 9% hasta los 17,7 puntos y cerró la semana con una caída del 20%: un panorama despejado a una semana de la «cuádruple hora bruja», que podría cerrar el segundo trimestre con una rentabilidad récord (de entre el +15% y el +20% según los índices).
La salida a bolsa de SpaceX fue, evidentemente, el acontecimiento estrella del día, de la semana e incluso del segundo trimestre. Esta operación ha catapultado a Elon Musk al rango de primer billonario de la historia, según las estimaciones basadas en el valor de sus participaciones.
La acción de la compañía aeroespacial terminó en 161,4 USD, lo que supone algo más de 2,1 billones USD de capitalización, elevando el valor de su participación en SpaceX a más de 830.000 millones. Sumando sus otros activos (especialmente Tesla), su fortuna total alcanzaría aproximadamente 1,11 billones.
Poco después del inicio de la sesión, el título ganaba cerca de un 22% hasta rozar los 164 USD. Al mismo tiempo, la acción de Tesla subía un 1,8% hasta los 404 USD: el valor conjunto de ambas empresas supera el producto interior bruto de Francia (expresado en dólares, por supuesto).
Este estreno bursátil también generó importantes plusvalías para los empleados y directivos de SpaceX que poseían acciones. La operación habría creado varios nuevos multimillonarios y miles de millonarios dentro de la empresa. El hecho de que Elon Musk haya superado el umbral de 1 billón USD ha reavivado el debate sobre la concentración de la riqueza y la influencia de los grandes empresarios tecnológicos.
SpaceX vale más que todo el producto interior bruto de Polonia: aunque la objeción clásica es que no se debe confundir un «flujo» con un «stock», un puñado de accionistas de la sociedad ven cómo su fortuna acumulada supera el producto interior bruto de varios países de África o América Central.
Semejantes fortunas pueden despertar ambiciones políticas, ya que los eventuales candidatos disponen de medios para costearse «un destino de cargo electo» (algo legal en Estados Unidos) fuera de toda proporción respecto a sus rivales, quienes dependen de simples militantes locales y solo cuentan con unos pocos millones de dólares en sus comités de acción política para el presupuesto publicitario.
El otro gran tema del día fue de carácter geopolítico: Wall Street se mostró confiado ante la hipótesis, confirmada en la noche de ayer, de un acuerdo entre Estados Unidos e Irán para poner fin a su conflicto y reabrir el estrecho de Ormuz, una perspectiva que permitió que el precio del petróleo retrocediera de forma sensible.

















