Tras años fabricando los vehículos eléctricos de bajo coste más avanzados tecnológicamente del mundo, empresas chinas como Geely y Nio están lanzando ahora una serie de modelos premium repletos de prestaciones y con precios significativamente inferiores a los ofrecidos por sus rivales alemanes.
Se trata de un cambio de calado para una industria que ha pasado los últimos tres años sumida en una encarnizada guerra de precios de vehículos eléctricos, y representa una enorme amenaza para los fabricantes premium tradicionales, tanto en China —el mayor mercado automovilístico del mundo— como en el extranjero.
"La guerra de precios se ha transformado en una guerra de relación calidad-precio", afirmó Bo Yu, directora para la región de Gran China de la firma de investigación JATO Dynamics.
En el Salón del Automóvil de Pekín de este año, que comienza el viernes, el sector tiene previsto presentar 181 modelos y 71 prototipos, incluyendo una "avalancha" de grandes SUV premium de la "serie 9", según Cui Dongshu, secretario general de la Asociación de Turismos de China (CPCA).
La lucha por el mercado premium augura más problemas para los fabricantes alemanes en China. Según datos de S&P Global Mobility, las ventas acumuladas de los fabricantes alemanes en China cayeron casi un 25%, pasando de 5,1 millones de vehículos en 2019 a 3,85 millones.
Mercedes-Benz, BMW y las unidades de Volkswagen, Porsche y Audi, registraron descensos de ventas en China durante el primer trimestre.
La ofensiva hacia la gama alta también intensificará la competencia en el exterior. Los fabricantes chinos buscan cada vez más expandirse fuera de sus fronteras, después de que la guerra de precios dejara el mercado nacional saturado de vehículos.
Los fabricantes chinos de vehículos eléctricos han sido capaces de absorber los aranceles de la Unión Europea sobre los coches eléctricos fabricados en China, manteniendo sus precios por debajo de modelos similares de sus rivales europeos. Los híbridos y los coches de combustión chinos no están sujetos a los gravámenes de la UE.
"Espero que más empresas chinas redoblen su apuesta por la premiumización", señaló Stephen Dyer, responsable de la práctica de automoción en Asia de la consultora AlixPartners. "Para diferenciarse en casa, pero también para prepararse para la expansión global".
Las ventas de automóviles en China cayeron cerca de un 18% interanual en el primer trimestre y se espera que se mantengan estancadas o a la baja en el futuro previsible.
"EL NUEVO REY DE LA CARRETERA"
Zeekr, la marca premium de Geely, presentó la semana pasada el 8X, un SUV híbrido enchufable de gran tamaño y largo alcance, dotado de avanzadas funciones de seguridad, infoentretenimiento y tecnología.
El 8X puede inclinarse hacia arriba antes de una colisión lateral para proteger a los pasajeros. Si el coche está aparcado en un lugar estrecho, el conductor puede hacerle una señal y el vehículo saldrá solo del espacio para facilitar el acceso a los ocupantes.
Geely mostró un vídeo del 8X, que parte de menos de 53.000 dólares, superando tanto al Porsche Cayenne como al BMW 5M —modelos premium alemanes que parten de unos 135.000 y 205.000 dólares respectivamente— en pruebas de velocidad.
"Este es el nuevo rey de la carretera", declaró Gan Jiayue, consejero delegado de Geely Automobile, ante el público en un evento en Ningbo, a unos 200 km al sur de Shanghái.
Tu Le, director gerente de la consultora Sino Auto Insights, afirmó que, al lanzar grandes SUV premium, los fabricantes chinos están lanzando un "aviso a navegantes" a los fabricantes de Detroit —General Motors, Ford Motor y Stellantis—, que se han especializado en estos modelos altamente rentables.
Por el momento, los clientes estadounidenses no pueden comprar coches chinos, aunque muchos observadores del sector esperan que eso acabe cambiando.
"La gallina de los huevos de oro de Detroit ya no está a salvo", afirmó.
"IMPENSABLE HACE CINCO AÑOS"
El auge de los coches premium chinos se produce en un momento en que la demografía y los gustos de los consumidores han cambiado.
Cui, de la CPCA, señaló que la edad media del comprador de coches chino ha pasado de los 30 a más de 40 años, mientras que las familias demandan modelos premium más grandes, lo que ha provocado una caída de la demanda de coches de gama básica.
Los consumidores chinos también se sienten cada vez más atraídos por la tecnología puntera de los fabricantes chinos de vehículos eléctricos, mientras que los compradores más jóvenes no tienen interés en el legado histórico que constituye la principal fortaleza de las marcas premium alemanas en Europa, según Bo, de JATO Dynamics.
"Las marcas alemanas están ancladas en el pasado", afirmó. "Pero los consumidores chinos quieren abrazar el futuro".
El consultor de automoción Felipe Munoz comentó que, si bien era "impensable hace cinco años" que los consumidores chinos prefirieran los modelos locales premium a sus consolidados rivales alemanes, "a las marcas extranjeras de lujo y premium les va a resultar ahora más difícil sobrevivir en China".
"La pregunta es si esto ocurrirá fuera de China", dijo. "En Europa, las marcas premium alemanas son un referente de calidad".
"Eso va a ser difícil de cambiar", añadió Munoz.




















