2026 también ha comenzado con fuerza. Y es que la cifra de negocios y el beneficio de explotación del grupo han vuelto a niveles satisfactorios, inéditos desde hace al menos quince años.
Es cierto que este repunte no tiene en cuenta la inflación ni la deuda, que ha vuelto a sus niveles de antaño; mientras que el número de acciones en circulación ha aumentado sensiblemente en el período.
Otra nota negativa podría ser que, en los últimos seis semestres, no han sido los flujos de efectivo vinculados a las actividades de explotación del grupo los que han permitido distribuir 13.500 millones EUR a los accionistas: 12.500 millones EUR en dividendos y 1.000 millones EUR en recompras de acciones. En realidad, esta providencial inyección de dinero se ha financiado con desinversiones de activos que, restando las adquisiciones, han reportado 3.700 millones EUR. En particular, la cancelación de una provisión enorme vinculada a las actividades nucleares en Bélgica le permitió al grupo distribuir casi 9.000 millones EUR adicionales.
Cabe señalar, además, que en el período la deuda avanzó de manera muy sostenida. Así pues, a la luz de estos distintos elementos, la continuidad del espectacular rally de Engie suscita interrogantes, sobre todo porque su valoración bursátil alcanza ya el doble de los fondos propios; es decir, también un récord histórico y una posible zona de sobrecalentamiento para la energética.



















