Desde su primer cliente en 1972, SAP se ha consolidado como la referencia europea en software de gestión. Sus soluciones satisfacen la práctica totalidad de las necesidades, tanto a pymes como a multinacionales. Si bien el modelo histórico se basaba en la venta de licencias perpetuas y el mantenimiento, estas actividades están perdiendo terreno hoy en día en favor de la nube.

El lanzamiento de la solución S/4HANA en 2015 marcó un punto de inflexión estratégico con la adopción del «cloud first», una iniciativa que sedujo a los inversores. A diferencia de las licencias clásicas, la nube se basa en un pago recurrente que garantiza ingresos sostenibles a largo plazo. Este éxito impulsó a SAP a niveles de valoración raramente vistos en Europa, situando (brevemente) a la sociedad en el primer puesto de las capitalizaciones europeas.

Una trayectoria casi perfecta, empañada, sin embargo, por el apetito de los inversores, que ahora buscan víctimas colaterales de la IA.

¿La IA como motor de la caída?

Los lectores más atentos lo habrán notado: en Bolsa, especialmente en los últimos tiempos, una narrativa seductora suele imponerse sobre la realidad de los resultados. Al igual que el conjunto del sector de software, SAP ha experimentado un retroceso marcado desde hace más de un año, una tendencia comúnmente atribuida al temor de los mercados ante la disrupción vinculada a la IA.

Sin embargo, este juicio de intenciones infligido por los mercados choca con una terca realidad contable. El ejercicio 2025 se cerró con un incremento de la cifra de negocios, del margen de explotación y de los ingresos de la nube. El primer trimestre de 2026 sigue la misma trayectoria.

Más allá de esta psicología de mercado, la exuberancia de las valoraciones pasadas exige una lectura más pragmática. SAP, ServiceNow, Oracle y los demás actores del sector cotizaban entonces en máximos históricos. Si la corrección reciente está ligada al auge de la IA, marca sobre todo un retorno a la normalidad tras un periodo de euforia bursátil sectorial.

¿Tras la tempestad llega la calma?

Esta fase de desinflado de los múltiplos no debe, sin embargo, ocultar lo esencial: el cambio estructural hacia la nube. El retroceso de los ingresos vinculados a las licencias se ve ampliamente compensado por la fuerte progresión de la actividad en la nube, una tendencia confirmada por el crecimiento de la facturación global. La dirección muestra su confianza en la integración de la inteligencia artificial (IA) en sus soluciones. La IA ya resuelve el 20% de las consultas de asistencia técnica. La compañía destaca, además, un aumento del 30% en la productividad de sus desarrolladores que utilizan estas herramientas.

En cuanto a la valoración, tras una ratio precio-beneficio máxima de 89,2 veces en 2024, la empresa ha vuelto a múltiplos más razonables. Este repliegue ha permitido destensar la presión, sin por ello hacer mella en los objetivos de la empresa. Prueba de ello son los resultados del primer trimestre y el anuncio de Thales como primer cliente de la nube de confianza en Francia. Aunque SAP sigue en el ojo del huracán, parece alejarse de los temores vinculados a la IA. Su desafío reside ahora menos en la publicación de buenos resultados que en su capacidad para convencer al mercado.