Desde su regreso a la Casa Blanca, Donald Trump no ha dejado de criticar a la OTAN y a sus aliados. Sin embargo, un hombre ha logrado ganarse su favor: Recep Tayyip Erdogan.

En las últimas semanas, Trump ha reiterado que se siente "muy decepcionado" con sus aliados, al considerar que no le brindaron el apoyo suficiente durante el conflicto con Irán. Pese al incremento de los presupuestos militares acordado el año pasado, el mandatario insiste en que la Alianza Atlántica resulta demasiado costosa para Estados Unidos.

"Si esta cumbre no se celebrara en Turquía bajo la dirección del presidente Erdogan, no creo que hubiera asistido", explicó a los periodistas el pasado 24 de junio en la Casa Blanca, junto al secretario general de la OTAN, Mark Rutte.

A ojos de Trump, el presidente turco es un líder que, a diferencia de los europeos, cumple con sus expectativas. En 2018, Erdogan liberó a un pastor estadounidense tras las sanciones y amenazas económicas de Washington. En 2019, aceptó un alto el fuego en Siria negociado por la Administración de Trump. Más recientemente, respaldó la iniciativa de paz de Trump para Gaza, lo que otorgó credibilidad al proyecto ante los líderes de Oriente Próximo. "Todo lo que le he pedido, lo ha hecho", resumió Donald Trump el 24 de junio.

Hora de rendir cuentas

Esta lealtad podría dar ahora sus frutos para Erdogan. En 2019, Turquía adquirió el sistema de defensa antiaérea S-400, una decisión que provocó la imposición de sanciones por parte de Washington y la exclusión de Turquía del programa de los cazas F-35.

Ayer, durante un encuentro con su homólogo turco, Donald Trump indicó que levantaría dichas sanciones y se mostró abierto a la venta de los F-35. "Turquía ha sido, en muchos aspectos, mucho más leal que otros países de los que esperábamos que lo fueran. (…) Es un avión formidable, es el mejor, con diferencia el mejor actualmente. Y es, sin duda, algo que vamos a estudiar".

Ankara, 7 de julio de 2026

El Congreso estadounidense aprobó una ley a finales de 2019 que prohibía cualquier venta de F-35 a Turquía mientras mantuviera los S-400, al considerar que el sistema ruso representaba un riesgo para los aviones de combate de fabricación estadounidense. Según Reuters, los legisladores estadounidenses podrían sortear este obstáculo si los S-400 se enviaran a un tercer país.

El martes, Erdogan se mostró confiado sobre el desenlace de este asunto. "Ya lo hemos hablado con Estados Unidos y se nos habían prometido cinco aparatos (…). Sé que el señor Trump siempre cumple sus promesas".

Turquía vuelve a ser imprescindible

Más allá del beneficio personal, el presidente turco se ha convertido hoy en un aliado valioso para los europeos frente a Donald Trump.

Se trata de un giro radical, ya que Turquía fue percibida durante mucho tiempo como un obstáculo para la alianza. El presidente turco bloqueó, entre otros asuntos, la entrada de Suecia en la OTAN durante casi dos años, tras acusar al país de albergar a militantes vinculados al Partido de los Trabajadores de Kurdistán, organización considerada terrorista por Ankara.

En 2019, Emmanuel Macron consideraba que la Alianza Atlántica estaba en estado de "muerte cerebral", describiendo una organización que atravesaba una profunda crisis política y estratégica.

Uno de los motivos de aquel diagnóstico era el estado de las relaciones con Turquía, miembro de la alianza que lanzó una ofensiva en octubre de 2019 en el norte de Siria contra los kurdos, quienes contaban con el apoyo de los países occidentales.

En términos generales, los lazos con Ankara se deterioraron notablemente durante la década de 2010, especialmente tras el fallido golpe de Estado de 2016 en Turquía. En aquel momento, los países occidentales tardaron en mostrar su apoyo a Erdogan. Posteriormente, el régimen no solo se endureció, sino que también se aproximó más a Rusia.

No obstante, los últimos años han propiciado un acercamiento. Erdogan ha comprendido que no puede prescindir de Occidente por las dificultades económicas de su país, mientras que los aliados de la OTAN han entendido que necesitan a Turquía. Su posición geográfica, su peso en la Alianza (Turquía cuenta con el segundo ejército más numeroso, solo por detrás de Estados Unidos) y el auge de su industria de defensa la han convertido en un actor ineludible.

Como muestra de la creciente importancia de Turquía, la OTAN tiene previsto crear un cuerpo multinacional de acción rápida en Adana, al sur del país, mientras que Estambul albergará un cuartel general de fuerzas navales integradas por soldados de la coalición de voluntarios.