Desde hace muchos años, los accionistas de Ferrari disfrutan de esta historia de éxito italiana. Los reveses, como el de ayer, son poco frecuentes, ya que la marca no suele decepcionar.
Es cierto que la enseña del caballo rampante ha presentado unos ingresos trimestrales algo inferiores a las expectativas del consenso. Pero la diferencia es solo del 1%. Y, en un año, los ingresos han crecido un 4%.
Otra posible crítica es que el crecimiento es menos vigoroso que hace unos años. De hecho, el número de vehículos vendidos aumenta a un ritmo más moderado desde 2023. Una vez más, los optimistas señalarán que Ferrari ajusta perfectamente sus precios para compensar los volúmenes y cuenta con una cartera de pedidos que brinda una excelente visibilidad de cara al menos a los dos próximos años.
Las previsiones también están en el centro del debate. La reacción bursátil sugiere que algunos accionistas se han sentido decepcionados por la falta de revisión al alza de los objetivos anuales. Pero, una vez más, no es de extrañar: Ferrari siempre ha mostrado una prudencia casi religiosa en sus anuncios. Esto refleja, sobre todo, la capacidad del grupo para gestionar con precisión sus ventas, su producción y su relación con los clientes. En caso necesario, basta con acelerar las entregas de modelos de serie limitada, que se venden a un precio mucho más elevado que los tradicionales, para estimular el crecimiento.
En cuanto a los temores relacionados con la situación actual, parecen poco fundados. Si algunos clientes esperan sus pedidos, es más por la falta de modelos disponibles que por el entorno macroeconómico o los aranceles aduaneros. Ferrari evoluciona en una especie de universo paralelo en el que el poder adquisitivo no es un tema relevante. Al igual que en Hermès, la clientela es poco sensible a la coyuntura, lo que explica la aceptación sin contratiempos de las subidas de precios. En cuanto a los aranceles, la marca ya ha ajustado al alza sus precios para neutralizar el impacto y pronto los reducirá (anuncio de ayer) cuando los gravámenes de Estados Unidos a los productos fabricados en la Unión Europea pasen del 27,5% al 15%. Por lo tanto, si la demanda parece estar disminuyendo momentáneamente, es sobre todo por la falta de oferta. En este sentido, la llegada el año que viene del espectacular F80 y del Amalfi, que sucederán al sublime Daytona SP3, podría reavivar el entusiasmo y las ventas.
En resumen, hay poco que reprochar a Ferrari. Los fundamentos siguen siendo sólidos, la visibilidad excelente, el balance robusto y la reacción bursátil parece exagerada, aunque sin duda amplificada por la fuerte volatilidad de los mercados, como en el caso de Hermès (-5% anteayer). La acción perdió un 11,7% ayer y hoy vuelve a caer alrededor del 3,5%.
Espectacular trayectoria de crecimiento (fuente: MarketScreener)




















