Para Fresnillo, 2025 fue un recordatorio de lo rápido que pueden cambiar las tornas en la minería. Los resultados financieros de la empresa mexicana —que cotiza en Londres— fueron pulverizando récords a medida que se disparaban los precios de ambos metales preciosos.
Los ingresos ajustados aumentaron un 27,6%, hasta 4.600 millones USD, mientras que los ingresos declarados avanzaron un 30,5%, hasta los 4.560 millones. El beneficio antes de impuestos casi se triplicó, hasta 2.080 millones USD. El beneficio bruto de explotación se disparó un 80,7%, hasta 2.800 millones, lo que elevó el margen de beneficio bruto de explotación a un llamativo 61,3%, frente al 44,3% de un año antes. El beneficio neto alcanzó 1.570 millones USD, casi seis veces más.
La aritmética es sencilla. El precio medio de la plata ascendió un 51,4%, hasta 43,6 USD por onza, mientras que la onza de oro lo hizo en un 44%, hasta 3.532,7 USD. En otras palabras, Fresnillo vendió menos onzas, pero a precios mucho más altos. La producción de oro retrocedió un 5%, hasta 600.287 onzas, y la de plata cayó un 13,5%, hasta 48,7 millones de onzas.
Esa combinación —menores volúmenes y precios mucho más altos— muestra hasta qué punto las mineras son sensibles a los ciclos de las materias primas. En el caso de Fresnillo, el efecto precio añadió más de 1.400 millones USD a los ingresos, compensando con creces el lastre de la reducción de los volúmenes.
El efectivo se dispara, los dividendos crecen
Los precios altos son un importante vigorizador para los balances de las mineras. Fresnillo cerró 2025 con 2.760 millones USD en efectivo y una posición neta de tesorería de 1.900 millones USD; un fuerte incremento frente al año anterior. El flujo de efectivo de explotación aumentó un 76%, hasta 2.290 millones USD.
Los inversores fueron generosamente recompensados. La empresa declaró dividendos de 128,92 centavos por acción con cargo a 2025 —los más altos desde que empezó a cotizar en Londres en 2008—; en total, 950 millones USD. Esa cifra supera las de su política, mantenida durante años, de distribuir entre el 33% y el 50% del beneficio atribuido.
Para quienes se incorporan ahora al mercado bursátil, estos pagos llaman la atención. Con un beneficio por acción de 1,88 USD (o 2,06 USD excluyendo ciertos efectos no monetarios), el dividendo implica una tasa de distribución cómodamente por encima del 50%. Es más fácil ser generoso cuando los márgenes son elevados y la liquidez se acumula. Es más difícil cuando los precios retroceden.
Las acciones se negociaban recientemente en torno a 40 GBP (4.008 peniques). Con un beneficio de aproximadamente 1,88 USD por acción —unos 1,50 GBP a los tipos de cambio actuales—, la ratio precio/beneficio se situaría entre 20 y 30. No es barato para una minera, un sector conocido por la volatilidad de los beneficios; es decir, el mercado parece estar descontando unos precios de los metales persistentemente altos, o al menos una fuerte retribución en efectivo.
El ciclo gira, como siempre
Fresnillo lleva tiempo presentándose como un operador disciplinado, con una cartera de activos de alta calidad. Fundada en México y controlada por la familia Baillères, empezó a cotizar en Londres en 2008, durante el último auge de las materias primas. Desde entonces, su evolución ha oscilado al compás de los precios de la plata y el oro.
La ganancia inesperada de 2025 se explica más por la macroeconomía que por la geología. La dirección señala que la demanda de metales preciosos se ha visto apuntalada por la incertidumbre geopolítica y la transición energética, que utiliza plata en paneles solares y dispositivos electrónicos. Sin embargo, este tipo de narrativas resultan familiares de ciclos anteriores: cuando el miedo se disipa o la oferta aumenta, los precios pueden caer bruscamente.
De hecho, la propia empresa espera que la producción disminuya en 2026, y prevé entre 42 y 46,5 millones de onzas de plata y entre 500.000 y 550.000 onzas de oro. La inversión de capital aumentará hasta unos 765 millones USD, aproximadamente un 30% por encima de lo que esperan algunos analistas.
Existen riesgos más allá del ciclo de las materias primas. Fresnillo desarrolla su actividad únicamente en México, donde la incertidumbre regulatoria, las preocupaciones de seguridad y los retrasos en los permisos son retos persistentes. La propia empresa señala la actuación del Gobierno, la seguridad y la volatilidad de los precios entre sus principales amenazas.
En todo caso, Fresnillo ha aprovechado el auge para reforzar su balance y adquirir Probe Gold en Canadá, incorporando así diversificación geográfica y una base relevante de recursos auríferos. Que esta decisión resulte acertada dependerá, como siempre en minería, de la ejecución y de la evolución de los precios.


















