Funcionarios responsables de la estabilidad financiera en Europa debaten la posibilidad de crear una alternativa a los mecanismos de respaldo de financiación de la Reserva Federal (Fed) mediante la agrupación de dólares que poseen bancos centrales no estadounidenses, con el objetivo de disminuir su dependencia de Estados Unidos bajo la administración de Donald Trump, según informaron cinco fuentes familiarizadas con el asunto.
Las conversaciones, reveladas aquí por primera vez, surgen como reacción a las políticas del presidente estadounidense Donald Trump, que han alterado relaciones tradicionales, puesto en duda la independencia de la Fed y subrayado el papel dominante de EE. UU. en las finanzas globales.
Las facilidades de la Fed prestan dólares a otros bancos centrales y funcionan como un salvavidas en episodios de tensión en los mercados, garantizando la estabilidad financiera mundial.
Entrevistas con más de una docena de funcionarios europeos de bancos centrales y supervisión muestran que existe preocupación de que estas facilidades puedan ser utilizadas como herramienta política por la administración Trump.
Dos de las fuentes indicaron que las preocupaciones alcanzaron su punto máximo alrededor de abril, cuando los aranceles de Trump en el denominado "Día de la Liberación" sobre importaciones provocaron ondas de choque en el sistema financiero global y expusieron debilidades en los planes de financiación de los bancos.
Desde entonces, las inquietudes han disminuido en parte gracias a las garantías de la Fed, según las fuentes. El presidente de la Fed, Jerome Powell, declaró en una conferencia organizada por el Banco Central Europeo (BCE) en julio que el banco central estadounidense no planea cambiar la forma en que ofrece liquidez en dólares a otras entidades oficiales.
Kush Desai, portavoz de la Casa Blanca, aseguró que Trump "ha reafirmado repetidamente su compromiso de mantener la fortaleza y el poder" del dólar.
Portavoces del BCE y de la Fed declinaron hacer comentarios.
AGRUPACIÓN DE DÓLARES TIENE LIMITACIONES
Algunas fuentes advirtieron que la agrupación de reservas en dólares enfrenta dificultades prácticas y podría no ser viable.
No obstante, las conversaciones continúan a nivel técnico, no entre los principales responsables de política del BCE, e involucran a bancos centrales de la zona euro y de fuera del bloque, según cuatro de los funcionarios con conocimiento directo del asunto.
Uno de ellos mencionó que algunos bancos centrales nacionales de la región están impulsando la iniciativa.
Reuters no pudo determinar si bancos centrales fuera de Europa también participan en las conversaciones.
Otros países ya han intentado agrupar recursos.
La Asociación de Naciones del Sudeste Asiático (ASEAN), junto con China, Hong Kong, Japón y Corea, combinaron recursos para asistir a países miembros bajo la Iniciativa de Chiang Mai.
Consultado en julio sobre las preocupaciones derivadas de una posible fragmentación financiera, el gobernador del Banco de Japón, Kazuo Ueda, se refirió a la iniciativa, que comenzó a operar en 2014 y ha crecido hasta alcanzar los 240.000 millones de dólares.
"Sería importante seguir intentando un enfoque multinivel para mecanismos como las líneas swap. Hacer algo similar, o continuar haciéndolo, sería relevante", afirmó.
El Banco de Japón no estuvo disponible de inmediato para hacer comentarios.
En Europa, sin embargo, varios funcionarios señalaron que su análisis inicial sobre la viabilidad de la agrupación no ha sido alentador.
Aunque los bancos centrales no estadounidenses suman cientos de miles de millones de dólares en efectivo, esto no se compara con la capacidad casi ilimitada de la Fed como emisor de la moneda de reserva mundial.
La agrupación podría ayudar a gestionar episodios de inestabilidad, pero es poco probable que sea suficiente para contener turbulencias generalizadas en los mercados, según las fuentes, mientras que cualquier intento de agrupar reservas también enfrentaría desafíos logísticos y políticos.
Un alto responsable de un banco central afirmó que cualquier indicio de la Fed de suspender los swaps podría, por sí solo, provocar tensiones generalizadas en el sistema financiero global.
En tal situación, sería difícil para un banco central justificar ofrecer sus reservas en dólares a otra entidad, según el funcionario.
Los funcionarios europeos también consideran otras medidas para mejorar la resiliencia, como un mayor escrutinio a los prestamistas.
Esto incluye pedir a los bancos que presenten planes para obtener dólares en otros mercados, como Asia y Oriente Medio, y someterlos a pruebas de resistencia, según dos ejecutivos bancarios de la eurozona.
Uno de los funcionarios implicados en las discusiones afirmó que la cuestión de cómo construir resiliencia sin depender de EE. UU. se plantea en cada reunión entre bancos centrales.
Los funcionarios solicitaron el anonimato debido a la sensibilidad de las conversaciones.
NO ES UNA PREOCUPACIÓN DE "PRIMER ORDEN", PERO SÍ UN ESCENARIO EXTREMO
La demanda de dólares tiende a dispararse en momentos de tensión en los mercados, y las escaseces pueden agravar el problema.
Las facilidades de la Fed no solo ayudan a aliviar esa situación, sino que también sirven a los intereses más amplios de EE. UU.
Al proporcionar dólares, la Fed se asegura de que episodios de inestabilidad en el extranjero no se conviertan en crisis financieras completas que también podrían afectar a Estados Unidos.
El uso de estas facilidades alcanzó un máximo de 449.000 millones de dólares durante la pandemia de COVID-19 en 2020.
En una reunión del Consejo de Gobierno del BCE hace unos meses, Klaas Knot, entonces presidente del banco central de Países Bajos, planteó la cuestión de la dependencia de las líneas swap como parte de una "lista de riesgos potenciales", según un funcionario con conocimiento directo del asunto.
Knot también era presidente del Consejo de Estabilidad Financiera (FSB), un organismo internacional, en ese momento. Según la fuente, el tema no ha vuelto a tratarse en el Consejo.
Un portavoz del FSB declinó hacer comentarios.
Un supervisor del BCE indicó que, aunque se monitorea la liquidez en dólares, la pérdida de los swaps no es una "preocupación de primer orden".
No obstante, el debate sobre la búsqueda de una alternativa ha continuado entre los funcionarios europeos encargados de velar por la estabilidad financiera, incluidos el BCE y varios bancos centrales, según cinco fuentes con conocimiento directo de las conversaciones.
Uno de ellos expresó preocupación por lo que podría ocurrir cuando finalice el mandato de Powell en mayo. Trump ha indicado que podría seleccionar al próximo presidente de la Fed a finales de este año.
Una de las fuentes aseguró que los funcionarios europeos "deben considerar el peor escenario posible".



















