Tras la caída del miércoles, la capitalización del grupo con sede en Connecticut volvió a situarse por debajo de los 20.000 millones USD, el nivel observado hace tres años. Tres ejercicios completos perdidos para los accionistas (al menos para los que se han quedado), sobre todo teniendo en cuenta que el grupo no distribuye dividendos. Por si esto fuera poco, desde sus máximos de principios de año, la acción ha perdido cerca del 60%.

Con todo, durante ese periodo de tres años, la facturación pasó de 5.500 a 6.300 millones USD (+15%) y la empresa siguió reforzando su dominio en un mercado en el que ya era ampliamente líder. Sin embargo, varios factores han ensombrecido el panorama y han vuelto mucho más sombrías las perspectivas de futuro.

En primer lugar, las tecnologías de inteligencia artificial están ganando cuota de mercado en detrimento de las tecnologías de la información. Los analistas han señalado que varios clientes están empezando a reducir el tamaño de sus contratos de informática, reduciendo el número de licencias en favor del uso de modelos de IA. El peligro que se está gestando y que asusta a los inversores es que la IA transforme y revolucione la investigación, ya que los clientes ahora pueden desarrollar herramientas eficaces internamente y automatizar tareas complejas que antes se confiaban a proveedores especializados.

En segundo lugar, Gartner se ve afectado por la voluntad del Gobierno federal de Estados Unidos de reducir los presupuestos públicos. Este semestre, el 60% de los contratos firmados con el Gobierno han vencido y aproximadamente la mitad no se renovarán. El Departamento de Eficiencia Gubernamental (DOGE), a pesar de la salida de Elon Musk, continúa con su misión de reducir costes. Esto pesa sobre las cuentas de muchos proveedores externos.

En tercer lugar, el contexto macroeconómico y geopolítico (aranceles, inflación) empuja a las empresas a recortar los gastos considerados no esenciales. La confianza es baja y esto contribuye a reducir la demanda. Paradójicamente, la inversión en empresas emergentes tecnológicas, y más aún en las especializadas en IA, alcanza niveles récord.

El único aspecto positivo es el efecto del tipo de cambio, que juega a favor de Gartner. Aproximadamente una cuarta parte de los ingresos proviene de la zona EMEA (Europa, Oriente Medio y África), cuyas monedas locales (euro, libra esterlina, etc.) se han apreciado frente al dólar, lo que aumenta los ingresos en moneda estadounidense.

Tras la publicación de los resultados y la revisión a la baja de las perspectivas anuales, la acción perdió un 27,5%. El crecimiento previsto para este año se anuncia mínimo y los márgenes deberían caer a su nivel más bajo en cinco años.

A corto plazo, la visibilidad del valor de los contratos, un indicador clave de la empresa que mide el valor de los contratos firmados, sigue siendo muy baja. Los riesgos relacionados con los presupuestos públicos, la inteligencia artificial y la coyuntura económica siguen siendo demasiado importantes.

En consecuencia, el múltiplo de valoración de los beneficios ha caído a un nivel históricamente bajo, 21 veces. Al igual que Teleperformance, líder mundial en relaciones con clientes externalizadas que se enfrenta a una disrupción similar relacionada con la IA, esta valoración parece hoy claramente justificada, habida cuenta de las tímidas perspectivas y, sobre todo, de las amenazas que estos riesgos suponen para la propia viabilidad del modelo económico de una empresa de este tipo.