Las últimas cifras están en línea con la evolución reciente del grupo de infraestructuras. En el ejercicio 2025, el beneficio neto consolidado creció un 3%, a pesar de una ligera contracción de la actividad de transporte de mercancías —que previsiblemente sufrirá un nuevo impacto en 2026 por el encarecimiento del diésel— y de la normalización de los resultados de Eleclink tras un ejercicio 2024 excepcional.
Sin embargo, la generación de efectivo se redujo un 12%, lastrada en particular por una indemnización de seguros de 50 millones EUR aún no cobrada durante el periodo y por un aumento del 23% en las inversiones, centradas principalmente en infraestructuras y material rodante.
En términos de resultado final, el flujo de efectivo libre distribuible alcanzó los 374 millones EUR. Aunque supone un descenso del 21% respecto a 2024, cubre con holgura el dividendo de 314 millones. Además, el grupo amortizó 252 millones de deuda, situando la deuda neta en 3.400 millones.
Este volumen resulta modesto en comparación con el coste de reposición de los activos, pero equivale a unas cuatro veces el EBITDA y a más de diez años de flujo de efectivo libre si se extrapolan las cifras de 2025.
Como ya se señaló a comienzos de año, la puesta en marcha de Eleclink marcó un punto de inflexión para el grupo, al permitir normalizar unos ratios de solvencia que previamente se encontraban claramente deteriorados.
En este contexto, Getlink —uno de los emisores corporativos más sólidos de Europa— colocó 600 millones EUR en bonos verdes, lo que ha contribuido a mantener un coste de financiación especialmente bajo, en torno al 4%. El mercado respalda esta estrategia, como refleja el comportamiento de la acción en 2026.
La compañía dio un salto estratégico en 2022 con el lanzamiento de Eleclink, que se ha convertido en un segundo pilar junto a su actividad histórica de peaje ferroviario. Aunque sus resultados son volátiles, esta interconexión eléctrica entre Reino Unido y Francia ofrece una rentabilidad elevada.
La valoración de Getlink sigue mostrando una notable desconexión respecto al entorno de tipos de interés. En un contexto en el que la deuda soberana a diez años rinde en torno al 3,7% en Francia, el 3% en Alemania, el 4,9% en Reino Unido y el 4,5% en Estados Unidos, los inversores en renta variable mantienen una elevada confianza en la solvencia del grupo, como demuestra una rentabilidad por dividendo del 4,4%.
Cabe recordar que el capital de la compañía está en gran medida concentrado en dos accionistas de referencia, Eiffage y Mundys (antigua Atlantia), que controlan conjuntamente cerca del 60% del capital.


















