La rentabilidad permanece anclada en niveles récord, que, de hecho, no conocía desde antes de la crisis de las hipotecas basura. El beneficio por acción es de 51,3 USD, una cuarta parte superior al del año pasado.
A casi 3 veces el valor de los fondos propios, la valoración también ha regresado a niveles exuberantes y anteriores a la gran crisis financiera de 2008. Cada cual interpretará esto a su manera. En cualquier caso, cuánto camino recorrido desde 2019, cuando destacábamos que Goldman —manchada por el caso 1MDB y algunos fracasos tanto en la banca minorista como en préstamos inmobiliarios fallidos— cotizaba con descuento sobre el valor de sus fondos propios, y figuraba curiosamente entre los valores más baratos del S&P 500.
Más allá de su excelente rentabilidad a largo plazo —en la que en quince años el volumen de negocio se ha duplicado, con un margen de explotación medio del 35% y un resultado neto multiplicado por cuatro—, Goldman también ha sido un auténtico «caníbal», es decir, un comprador compulsivo de sus propias acciones.
El número de títulos en circulación se ha reducido así casi a la mitad a lo largo de los últimos quince años. A este respecto, su beneficio por acción se ha multiplicado literalmente por 10 en dicho periodo.
Este año Goldman vuelve a destinar 12.400 millones de USD a recompras de acciones —y 4.400 millones a dividendos—, lo que, al igual que JPMorgan, plantea dudas en relación con las valoraciones muy elevadas. Ver a este respecto J.P. Morgan suscita grandes interrogantes.
Estos excelentes resultados sirven como barómetro del estado de ánimo de Wall Street, al menos tanto como refuerzan la posición de David Solomon, que durante un tiempo se vio cuestionada en vísperas del inicio de su tercer mandato. Por lo demás, el directivo comentó que la cartera de operaciones del banco no era tan abundante desde la pandemia.
Los períodos de euforia en el sector bancario rara vez preceden a buenas noticias. Por lo tanto, muchos observadores reciben con cierta inquietud los triunfales resultados de los grandes bancos estadounidenses desde hace ya varios trimestres.



















