"Los mercados financieros podrían desempeñar un papel importante en cómo se resuelve esta situación. El principal talón de Aquiles de EEUU son los enormes déficits gemelos. Así que, aunque en muchos sentidos parece que EEUU tiene las cartas económicas, no tiene todas las cartas de financiamiento en un mundo que se verá muy perturbado por los eventos del fin de semana", explica este experto.

"Esto ilustra la profunda interdependencia entre EEUU y Europa y muestra que, al menos teóricamente, Europa también tiene influencia sobre EEUU. Si en la práctica Europa realmente se involucraría en una temporada de 'Vender América' es otra cuestión", señalan desde ING. No obstante, ven un problema: "La UE tendría muy pocas opciones para obligar al sector privado europeo a vender activos en dólares; solo podría intentar incentivar inversiones en activos denominados en euros".

¿UNA AMENAZA REAL?

Robin Wigglesworth, editor de 'FT Alphaville', la dependencia entre ambos socios "nunca ha sido mayor", por lo que la "armamentización" del capital sería "lo más disruptivo para los mercados", mucho más que los aranceles y los obstáculos a las relaciones comerciales. No obstante, en 'FT Alphaville' se muestran "escépticos" de que un posible ataque a la deuda estadounidense sea "una amenaza creíble". "Si Europa quiere tener influencia sobre EEUU, tendrá que buscarla en otro lado", explica Wigglesworth.

Su tesis se basa en tres argumentos. El primero de ellos, cómo obligar a vender la deuda, ya que la mayoría está en manos del sector privado y no de los Estados (siendo el fondo soberano noruego la única excepción destacable): miles de compañías de seguros, planes de pensiones, bancos, ciudadanos comunes… "Esto significa que aprovechar estas sumas agregadas no es nada sencillo. En la práctica, podría incluso ser imposible", advierten.

En segundo lugar, porque para vender se necesita un comprador, y no está claro quién estaría dispuesto a asumir esa deuda estadounidense en caso de una venta masiva por parte de Europa. 'FT Alphaville' descarta Asia, ya que los inversores orientales no serían capaz de absorber "ni una proporción modesta", y Estados Unidos no parece tampoco una opción viable.

"Aunque el gran déficit de cuenta corriente de EEUU sugiere que en teoría existe el potencial de que el dólar caiga si los ahorradores internacionales abandonan masivamente los activos estadounidenses, el tamaño de los mercados de capital de EEUU sugiere que tal salida podría no ser factible debido a las limitaciones de los mercados alternativos", señalan desde Rabobank.

Y en tercer lugar, porque se corre el riesgo de vender de forma masiva activos en dólares puede crear un problema gigantesco. "Es básicamente el equivalente económico global del dicho de Paul Getty: si debes 100 dólares al banco, tienes un problema; pero si debes 100 millones de dólares, el banco tiene el problema. O, en lenguaje de la Guerra Fría, amenazar con vender la moneda de reserva global es un caso de destrucción mutua asegurada", señala Wigglesworth.

En este sentido, señala que ni siquiera China ha cumplido plenamente con sus amenazas de vender deuda estadounidense (más de 3 billones de dólares) de forma masiva, ya que "destruiría su valor y dañaría su propio sistema financiero". Y Europa enfrenta el mismo dilema, o incluso peor, ya que "probablemente" sea "mucho más vulnerable" al "efecto rebote" que China "debido a su integración mucho mayor en el sistema financiero dominado por EEUU". "Además, una repatriación masiva de capital haría caer el dólar y subir el euro, lo que por sí solo podría llevar a muchos países europeos a una recesión", agrega el experto de 'FT'.

Pero ello no quiere decir que Europa no tenga salida. Según Wigglesworth, la opción más factible es la de un alejamiento paulatino de Estados Unidos, algo que están realizando incluso algunos grandes inversores estadounidenses como Pimco, cuyo director de inversiones ha reconocido públicamente que están desinvirtiendo en el país debido a la "impredecible" política de Trump. Además, los Gobiernos europeos podrían "persuadir" a los grandes actores de cada uno de sus países que dejen de invertir en Estados Unidos y, en última instancia, aprobar leyes que establezcan, por ejemplo, una exposición máxima a un país.

Otros analistas también apuntan a que Europa debería ser más ambiciosa con las poderosas herramientas económicas que tiene a su disposición, y no limitarse a imponer aranceles a productos concretos. Algunos apuntan a las grandes empresas tecnológicas estadounidenses; otros a las compañías de criptomonedas, cada vez más poderosas bajo la administración Trump.

"Más allá de Groenlandia, la cuestión es más amplia: la del precio a pagar por una dependencia estratégica que de repente se ha vuelto tangible. También refuerza nuestro interés por las dos estrategias que hemos lanzado en los últimos meses, 'Resiliencia Global' y 'Misión Europa'. La primera pretende centrarse en empresas resilientes en un mundo inestable; la segunda, en compañías que se beneficiarán de la respuesta europea a este entorno. Estos días, el presidente Trump ha recordado el interés que Estados Unidos tiene en Groenlandia, una anécdota que quizá no sea tal y que solo puede vivirse en Europa como un recordatorio de la urgencia de una mejor estructuración", sentencia Michaël Nizard, responsable de multiactivos & Overlay en Edmond de Rothschild AM.

(END) Dow Jones Newswires

January 20, 2026 07:57 ET (12:57 GMT)