Cuando el índice S&P 500 rebota un 3% en una sesión como a finales de marzo, los medios hablan de geopolítica. Cuando cae un 5% en tres semanas, se invoca la incertidumbre. Rara vez es mentira, pero conviene matizar esos mensajes, pues, detrás de cada gran oscilación, se esconden decisiones tomadas por actores cuyo funcionamiento suele ignorar el gran público.
Este artículo es la primera entrega de una serie dedicada a estos actores. Con ella nos proponemos comprender qué son los hedge funds o fondos de inversión libre, cómo funcionan y por qué sus decisiones repercuten en los mercados.
Pero, ¿qué es un hedge fund?
En 1949, Alfred Winslow Jones, un antiguo periodista de Fortune reconvertido en financiero, creó el primer fondo de inversión libre o hedged fund. Su idea era comprar acciones prometedoras y, al mismo tiempo, vender al descubierto las más frágiles, para ganar dinero independientemente de la dirección del mercado. El término «hedge fund» nació de esta lógica de cobertura.
Hoy en día, un hedge fund es un fondo de inversión privado, reservado a inversores cualificados, con libertad para vender al descubierto, utilizar apalancamiento, intervenir en todos los mercados y concentrar sus apuestas. En Europa, estos vehículos se clasifican como fondos de inversión alternativos (FIA) y están regulados por la directiva AIFM. Más flexible que un organismo de inversión colectiva en valores mobiliarios (OICVM), pero regulado. El tique de entrada oscila entre unos cientos de miles y varios millones USD. Los clientes son fondos de pensiones, fundaciones, family offices y fondos de fondos.
La mayoría están domiciliados en jurisdicciones con fiscalidad y regulación ventajosas (Islas Caimán, Delaware, Luxemburgo). Los gestores cobran comisiones elevadas, herencia del modelo «2 and 20», es decir, 2% de gestión y 20% sobre beneficios. Según With Intelligence, la mediana se ha deslizado hacia el 1,25-1,50% y el 15-19%. El inversor está protegido por el high-water mark (sin comisión hasta que el fondo supere su máximo anterior) y el hurdle rate (rendimiento mínimo antes del cobro). Los períodos de bloqueo van desde unos meses hasta varios años.
Según Barclays, la industria superó los 5 billones USD en activos gestionados en 2025, impulsada por los flujos más elevados en casi dos décadas. A escala de los 267 billones USD de activos invertibles en el mundo según Ocorian, la cifra parece modesta. Es engañosa: el apalancamiento multiplica la huella real de los hedge funds. En 2025, registraron un rendimiento medio del 11,8% y atrajeron 79.000 millones USD en flujos netos según Goldman Sachs. Cerca del 49% de los asignadores declararon querer aumentar su exposición en 2026, un récord. La volatilidad amplificada por el conflicto en Irán crea las condiciones para destacarse seleccionando los valores.
¿Cómo invierten estos fondos sus billones?
Las principales estrategias
Los fondos de inversión libre se dividen en algunas grandes familias. Algunos apuestan por acciones, otros por tendencias macro y otros por eventos precisos.
Los fondos de renta variable long/short, los más extendidos, compran acciones consideradas infravaloradas y venden al descubierto las que parecen demasiado caras. La mayoría mantienen una exposición alcista (sesgo neto largo) y sufren cuando el mercado cae. El mes pasado lo recordó: -3,96% de media según Goldman Sachs Prime, con las estrategias TMT (Tecnología/Medios/Telecomunicaciones) a la cabeza con un -7,8%.
Los fondos macro juegan con las tendencias macroeconómicas (tipos, divisas, materias primas) a través de futuros y opciones. Los CTA (commodity trading advisors) invierten mediante estrategias algorítmicas de seguimiento de tendencias: compran lo que sube y venden lo que baja. Esta gestión puede amplificar las tendencias, pero también crea puntos de agotamiento cuando el posicionamiento alcanza un extremo.
Los fondos multiestrategia reparten el capital entre diferentes equipos llamados pods, donde cada pod funciona como un minifondo autónomo. Goldman Sachs señaló que entre el 7 y el 10 de marzo se produjo «uno de los peores episodios de rentabilidad en años», calificado de «multistrat-mageddon». Los fondos motivados por eventos explotan situaciones específicas (fusiones, reestructuraciones, activismo) y los fondos de arbitraje captan diferenciales de precios entre activos relacionados.
Pero ¿por qué sus decisiones repercuten en los mercados que tú sigues a diario?
Qué influencia tienen en los mercados
A mediados de marzo, el apalancamiento bruto medio de los hedge funds seguidos por Goldman Sachs rondaba el 307%, cerca de un récord, según John Flood, citado por Bloomberg. Por cada 100 USD de capital, había 307 USD comprometidos. A finales de enero, las Siete Magníficas representaban el 19% de la exposición neta a las acciones estadounidenses según Goldman Sachs. Cuando todo el mundo mantiene las mismas posiciones, la salida de emergencia se vuelve demasiado estrecha: los gestores venden lo que pueden, no lo que quieren. Por eso, títulos sin relación aparente caen simultáneamente en fases de tensión
El efecto dominó lo amplifica todo. Los hedge funds piden prestado a sus intermediarios principales. Cuando un fondo sufre pérdidas, su intermediario exige una petición de margen adicional (margin call), forzándolo a vender. Estas ventas desencadenan nuevos ajustes en otros fondos. Cabe recordar que en 1998, LTCM había acumulado 125.000 millones USD en posiciones para 4.700 millones USD de capital, según el banco de la Reserva Federal de Nueva York. El impago ruso forzó un rescate coordinado entre 14 bancos. En 2021, según el FT, Archegos provocó más de 10.000 millones USD en pérdidas a sus corredores con el mismo cóctel: apalancamiento masivo, posiciones concentradas y ausencia de liquidez en el peor momento.
El gamma. No es un hedge fund el que provoca este efecto, sino los creadores de mercado (dealers) que venden las opciones que los hedge funds compran. Para protegerse, estos dealers ajustan sus posiciones permanentemente. En gamma positivo, devuelven los precios hacia el centro. En gamma negativo, ocurre lo contrario: venden cuando baja y compran cuando sube, propulsando los precios más lejos.
Queda una pregunta: ¿amenaza o engranaje indispensable?
Matices necesarios
Los hedge funds asustan. Pero sin ellos, los mercados funcionarían peor. Aportan liquidez y contribuyen a la formación de precios. Beber y Pagano (Journal of Finance, 2013) demostraron, por otra parte, que las prohibiciones de venta al descubierto en 2008 deterioraron la liquidez sin impedir las caídas.
El riesgo sistémico está documentado. Pero según el Consejo de Estabilidad Financiera, la respuesta no es eliminar a estos actores. Es evitar que su próximo accidente se contagie al resto del sistema.
Durante la década de 2010, los hedge funds solo anualizaron en torno al 4% con un alfa de 50 puntos básicos según Barclays. Tras las comisiones, al inversor le habría ido mejor comprando un ETF. Buffett ganó su apuesta de 2008 contra Ted Seides basándose en esta constatación. Pero las condiciones han cambiado. Cuando las correlaciones caen y los diferenciales de rendimiento entre títulos se amplían, como ocurre desde 2020, la selección de valores vuelve a ser rentable. Barclays cifra el retorno en más de 300 puntos básicos de alfa anualizado.
La comparación sigue siendo imperfecta: muchas estrategias no buscan batir a un índice, sino que aspiran a un rendimiento ajustado al riesgo o a la descorrelación. Los asignadores valoran los hedge funds por su papel en una cartera diversificada, no como sustituto de un ETF.
En la próxima entrega, entraremos en la sala de máquinas de un fondo para mostrar cómo se construye concretamente una estrategia de hedge fund.




















