La presentación de su peor informe financiero desde que Honda saliera a bolsa en 1957 subraya lo arriesgada que puede resultar una apuesta agresiva por los VE para un fabricante tradicional cuando se enfrenta a una demanda inferior a la prevista.
Toshihiro Mibe, consejero delegado del segundo mayor fabricante de automóviles de Japón, declaró el jueves que Honda renuncia a su objetivo de que los VE representen una quinta parte de sus ventas de coches nuevos en 2030, así como a la meta de una transición total hacia las ventas de vehículos eléctricos o de pila de combustible para 2040.
Mibe afirmó que Honda también suspenderá indefinidamente su proyecto de VE en Canadá, un plan de inversión de 11.000 millones de dólares para producir VE y baterías en lo que habría sido la mayor inversión de la firma japonesa en el país.
LAS ACCIONES SUBEN AL MANTENERSE EL DIVIDENDO
Las acciones de Honda alcanzaron brevemente un máximo de dos meses antes de cerrar con una subida del 3,8% el jueves, después de que se comprometiera a devolver al menos 800.000 millones de yenes a los accionistas en tres años y mantuviera el dividendo anual tanto para el nuevo ejercicio fiscal como para el recién finalizado en 70 yenes por acción.
Este compromiso pone de relieve la dependencia de Honda de su rentable negocio de motocicletas para generar efectivo y respaldar la retribución al accionista, mientras su operación automovilística sigue rezagada en términos de escala y ejecución.
'La ejecución global ha sido muy lenta', afirmó James Hong, responsable de investigación de movilidad en Macquarie.
Algunas de las medidas expuestas por la empresa como parte de su estrategia, como el uso de más componentes locales de China, no eran 'nada nuevo', señaló.
Su pérdida operativa ascendió a 414.300 millones de yenes (2.630 millones de dólares) en el ejercicio cerrado en marzo, frente a una estimación media de pérdidas de 315.600 millones de yenes en una encuesta de LSEG entre 22 analistas, y un beneficio de 1,2 billones de yenes el año anterior.
Honda contabilizó unas pérdidas totales relacionadas con los VE de 1,45 billones de yenes en el ejercicio fiscal finalizado en marzo y prevé afrontar costes adicionales de 500.000 millones de yenes en el año que acaba de comenzar. Esta cifra contrasta con los costes por depreciación de activos de VE de hasta 2,5 billones de yenes que Honda estimó en marzo.
La compañía aún espera volver a la rentabilidad este año, con una previsión de beneficios de 500.000 millones de yenes gracias a las medidas de reducción de costes y a su rentable negocio de motocicletas.
'El negocio de motocicletas ampliará la capacidad de producción en la India ... y aspirará a unas ventas récord de 22,8 millones de unidades', declaró Honda en un comunicado de resultados.
Las sólidas ventas en India y Brasil permitieron a su división de motocicletas alcanzar un volumen de ventas y un beneficio operativo récord en el ejercicio fiscal finalizado en marzo, lo que ayudó a la empresa a amortiguar el impacto del duro ajuste en el negocio de VE, así como el descenso de las ventas de coches en mercados clave como China.
Hong señaló que el negocio de motocicletas de Honda también se enfrenta a una presión sobre los márgenes debido a la transición hacia los VE en algunos de sus mercados clave, como India y Vietnam.
'Tienen un margen de tiempo limitado para actuar', afirmó.
La empresa prevé que el aumento de los precios de los materiales, incluido el impacto del conflicto en Oriente Próximo, suponga un lastre de 313.000 millones de yenes en su beneficio operativo del presente ejercicio fiscal.
($1 = 157,8300 yenes)


















