El Instituto Mercator de Estudios sobre China (Merics) advierte, ante el aumento de las tensiones en Asia Oriental, sobre consecuencias significativas también para Alemania.

"Cualquier escalada política, económica o incluso militar en la región, y especialmente en torno a Taiwán, podría perjudicar gravemente a la economía alemana", declaró el miércoles la experta de Merics, Claudia Wessling, a la agencia de noticias Reuters. El estrecho de Taiwán es una de las rutas marítimas más importantes para el transporte global de contenedores. "Un conflicto en la región interrumpiría las cadenas de suministro a nivel mundial, lo que, por supuesto, también afectaría a Alemania". Además, miles de empresas alemanas están presentes en la República Popular China y cientos en Taiwán, las cuales tendrían que prever interrupciones en sus actividades comerciales y de mercado en caso de conflicto.

Según el instituto Merics, con sede en Berlín, la isla es de enorme importancia para la economía alemana. "Taiwán, con su avanzada industria de chips, es de gran relevancia para la industria digital global y un proveedor clave de componentes informáticos esenciales", señaló Wessling. Aproximadamente 300 empresas alemanas de diferentes sectores están activas en Taiwán, entre ellas grandes corporaciones como Siemens, Bosch o BASF. Las compañías alemanas también son importantes proveedores para la producción de semiconductores taiwanesa.

"EL PROVEEDOR MÁS IMPORTANTE DE CHIPS DE ORDENADOR"

El volumen de comercio exterior entre Alemania y Taiwán se sitúa desde hace años en torno a los 20.000 millones de dólares estadounidenses, según datos de Merics. De acuerdo con el Commerzbank, las importaciones alemanas de chips de ordenador procedentes de Taiwán solo aumentaron un cuatro por ciento en los tres primeros trimestres de este año. "Para Alemania, Taiwán es actualmente el proveedor más importante de chips de ordenador", afirmó el economista del Commerzbank, Vincent Stamer. Hasta finales de septiembre, Alemania importó semiconductores de Taiwán por un valor de unos 3.000 millones de dólares estadounidenses. Allí produce, entre otros, TSMC, el mayor fabricante mundial de chips para aplicaciones de inteligencia artificial.

China considera a Taiwán una provincia rebelde que debe ser reincorporada, si es necesario, por la fuerza. Taiwán rechaza estas reclamaciones: solo los habitantes de la isla pueden decidir sobre su futuro. Las tensiones en la región han aumentado notablemente en los últimos tiempos. El detonante fueron las declaraciones de la primera ministra japonesa, Sanae Takaichi, según las cuales un posible ataque chino a Taiwán podría desencadenar una acción militar japonesa. El director general de la Oficina Nacional de Seguridad de Taiwán, Tsai Ming-yen, advirtió el miércoles en el Parlamento que el ejército chino simula regularmente ataques contra buques militares extranjeros en el estrecho de Taiwán.

"COSTES ECONÓMICOS MASIVOS"

Según Merics, en la actualidad existen unas 200 cooperaciones de investigación con Taiwán. Además de en los ámbitos de la digitalización, también existen buenas perspectivas de colaboración en otros sectores innovadores, desde la tecnología verde, la automatización o la industria aeroespacial hasta la fotónica y las ciencias de la vida.

"Un conflicto escalado entre China y Taiwán afectaría considerablemente, e incluso podría paralizar, las instalaciones de producción y la actividad comercial de las empresas alemanas en la zona", advirtió la experta de Merics, Wessling. "Las posibles sanciones contra China en caso de una agresión contra Taiwán supondrían costes económicos masivos para las empresas alemanas en la República Popular".

(Informe de Rene Wagner; Edición de Kerstin Dörr; Para cualquier consulta, póngase en contacto con nuestra redacción en berlin.newsroom@thomsonreuters.com)