También conocida como superinteligencia, la IAG representa la etapa definitiva de la inteligencia artificial. En concreto, se trata de una IA capaz de pensar y ejecutar cualquier tarea cognitiva que pueda realizar un ser humano con un nivel de doctorado.

La fecha de aparición de la IAG divide profundamente a los expertos. Elon Musk estima que podría ver la luz en un año, mientras que Mustafa Suleyman, director general de Microsoft AI, prevé un horizonte de diez años.

Para los inversores, es fundamental conocer qué empresas se exponen a esta revolución.

Las empresas y sectores más expuestos

  • Los editores de software tradicionales se encuentran en primera línea. Microsoft (MSFT) podría ver cómo Office pierde valor si una IAG genera soluciones personalizadas al instante. Elon Musk ha declarado, en particular, que «OpenAI devorará a Microsoft desde dentro». Alphabet (GOOGL), Salesforce (CRM) y SAP se enfrentan a riesgos similares.
  • Los servicios profesionales son especialmente vulnerables. Los servicios de Accenture (ACN), Capgemini y las consultoras podrían automatizarse. Las empresas de estudios como Gartner (IT) también podrían experimentar una gran transformación.
  • El sector financiero intermediario está expuesto. Robinhood (HOOD) y algunos servicios de Bloomberg podrían verse superados por análisis ultrapersonalizados.

Sectores y empresas resilientes

  • Las infraestructuras físicas como NextEra Energy (NEE) siguen estando a salvo. La IAG no puede construir físicamente infraestructuras.
  • Los bienes inmuebles y las materias primas seguirán siendo esenciales. Prologis (PLD), Exxon Mobil (XOM): de hecho, la IAG no puede crear almacenes ni petróleo.
  • El sector agroalimentario seguirá siendo imprescindible. Nestlé, Coca-Cola (KO), Walmart (WMT), porque los seres humanos siempre tendrán que alimentarse.
  • Los fabricantes de semiconductores como NVIDIA (NVDA), TSMC (TSM) y ASML son los grandes ganadores. La IAG necesitará aún más potencia de cálculo.
  • Las infraestructuras en la nube, como Amazon Web Services, prosperarán: la IAG requiere enormes capacidades de almacenamiento y computación.
  • El entretenimiento, como Walt Disney (DIS) o Netflix (NFLX), mantendrá su valor gracias a unos catálogos de propiedad intelectual irremplazables.

Conclusión para los inversores

La llegada de la IAG supone una revolución comparable a la de internet en la década de los noventa. Los inversores bien informados deberían dar prioridad a las empresas con activos físicos irremplazables o que proporcionen la infraestructura necesaria para la IAG. Por el contrario, aquellas que se basan en la intermediación de la información o en servicios cognitivos estandarizados se enfrentan a un riesgo existencial importante.