Entretanto, es cierto que J.P. Morgan ha estado a la altura de su estatus encadenando una serie de resultados excepcionales, gracias en particular al desempeño de la banca de negocios e inversión. Este último segmento, en concreto, aportó en 2025 una parte más importante del beneficio consolidado antes de impuestos y provisiones que la banca minorista, en especial gracias a las actividades de negociación, que representan la mitad de los ingresos del segmento y siguen respaldadas por unos mercados de capitales todavía sobreactivados.

El pasado ejercicio se perfila, por tanto, como otro gran año, con una rentabilidad sobre fondos propios del 17%, un aumento de los depósitos del 6% y de los créditos concedidos del 11% —en buena medida impulsados por la financiación mayorista a instituciones financieras—. Cabe destacar, asimismo, el avance del margen de interés pese a las bajadas de tipos en Estados Unidos.

El resultado neto distribuible a los accionistas disminuye en 1.200 millones USD con respecto al año pasado, pero las recompras de acciones, todavía masivas —a pesar del riesgo subrayado más abajo en este artículo—, permiten que el beneficio por acción alcance los 20,02 USD, frente a los 19,75 USD del año anterior por estas mismas fechas.

Es inevitable no considerar dos de los elementos mencionados —el peso preponderante de las actividades de trading y de los préstamos mayoristas— como señales de alarma de final de ciclo, máxime ante una valoración que ya roza sus máximos históricos, al situarse en tres veces el valor del patrimonio tangible.

La última vez que se alcanzaron cotas semejantes fue en 2008, justo antes de que estallara la gran crisis de las hipotecas basura. En un contexto así, no puede sino sorprender que el banco dirigido por Jamie Dimon haya destinado cerca de 30.000 millones USD —netos de las emisiones de títulos vinculadas a las opciones sobre acciones— a recompras de acciones en 2025.

De hecho, en mayo de 2024, Dimon advertía sin rodeos de que recomprar sus propios títulos a más de dos veces el valor del patrimonio tangible era un error. Y MarketScreener también expresó serias reservas sobre este asunto hace exactamente doce meses. Sin embargo, nada ha frenado el entusiasmo de los inversores por el primer banco mundial. La mala acogida de ayer a los resultados de J.P. Morgan tiene que ver con la advertencia de que sus gastos de explotación aumentarán 10.000 millones USD este año.