Esta nueva etapa llega en un contexto delicado y marca un punto de inflexión en la transformación de la empresa.
Con sede en París, Kering es una de las principales empresas mundiales del lujo. Reúne varias casas de moda prestigiosas, entre ellas Gucci, Yves Saint Laurent y Balenciaga. La empresa se ha construido en torno a una cartera de marcas de alta gama que abarca moda, marroquinería, gafas y joyería.
La nueva entidad Kering Jewelry agrupa cuatro casas de la empresa: Boucheron, Pomellato, DoDo y Qeelin. También integrará las capacidades industriales de la empresa, entre ellas Raselli Franco, actualmente en proceso de adquisición. El objetivo es reforzar las sinergias entre las marcas, compartir recursos y acelerar el desarrollo de un segmento considerado estratégico.
Para dirigir esta entidad, la empresa ha elegido a Jean-Marc Duplaix. Actual director de operaciones de la empresa matriz, asume la dirección general de Kering Jewelry con efecto inmediato. Paralelamente, conservará el conjunto de sus funciones, incluidas las finanzas, las operaciones de fusiones y adquisiciones, las relaciones con los inversores, el negocio inmobiliario, el área digital y la secretaría general.
Reorganización
Esta iniciativa llega en un contexto financiero complicado para la empresa. En 2025 Kering registró una cifra de negocios de 14.700 millones EUR, un 13% menos que un año antes. Más llamativo aún, el beneficio neto se dividió entre más de diez en el mismo período. La situación se explica, en particular, por las dificultades de su marca emblemática, Gucci, que ha encadenado varios trimestres de ventas decepcionantes.
Desde su llegada al frente de la empresa en septiembre, el nuevo director general, Luca de Meo, se ha embarcado en un amplio proyecto de reestructuración. El antiguo directivo de Renault está tratando de simplificar la organización de la empresa y reforzar las sinergias entre las distintas casas. La creación de Kering Jewelry constituye un nuevo elemento de este plan de transformación, tras la cesión de la división de belleza a L'Oréal y la reciente puesta en marcha de dos polos internos de excelencia.
Refugio joyero
A diferencia de la moda, un sector cíclico y sensible a las oscilaciones económicas, la joyería ofrece una mayor estabilidad de los ingresos. De hecho, las casas joyeras de la empresa mantuvieron una dinámica positiva en 2025, pese al retroceso general de la actividad. El segmento de joyería avanzó un 4% y, además, un 8% a perímetro y tipos de cambio comparables. Se trata de una evolución aún más destacable si se tiene en cuenta que las actividades de moda y marroquinería retrocedieron un 15% en el mismo período, mientras Gucci registró una caída del 22%.
Al dotar al segmento de joyería de una gobernanza propia, Kering busca aislar lo que funciona para acelerarlo mejor. Esta estrategia también pretende reducir la dependencia histórica de la empresa respecto de Gucci, que sigue siendo hoy un motor central de sus ingresos, con un 40% de la cifra de negocios.
Cartera más equilibrada
La nueva organización viene acompañada de un cambio en la presentación de los resultados financieros de la empresa, que a partir de ahora se estructuran en torno a tres grandes áreas: moda, joyería y gafas. A más largo plazo, Kering pretende construir un verdadero polo joyero capaz de rivalizar con los líderes del sector del lujo, como Compagnie Financière Richemont. Al centralizar sus operaciones y reforzar sus inversiones industriales, Kering busca un equilibrio duradero y menos expuesto a los vaivenes de la moda.
En los mercados, el anuncio fue recibido con prudencia, aunque más bien de forma positiva. La acción de Kering subió alrededor de un 0,40% el lunes, día del anuncio, tras varias sesiones consecutivas en negativo. Los inversores ven en el refuerzo de la joyería una forma de que Kering reduzca su dependencia de Gucci y se apoye en un segmento históricamente más resiliente del lujo.


















