Los analistas de Morgan Stanley han pasado de «neutral» a «sobreponderar» a Kering y LVMH. Según ellos, un nuevo impulso creativo debería devolver el mercado del lujo a una situación en que «la oferta podría crear su propia demanda». Dicho de otro modo, las colecciones de los diseñadores seguirán siendo carísimas, pero no tan feas.

En cuanto a Kering, Morgan Stanley incluso considera que «la historia está cambiando» y apuesta por el éxito de Luca de Meo, que llegó a la dirección del grupo a mediados de septiembre. En cualquier caso, eso es lo que parece estar barruntando el mercado, como explicábamos en septiembre.

Recordemos que el anuncio del nombramiento de Luca de Meo se produjo el 15 de junio y que, desde entonces, la cotización ha subido un 70%. Se trata de una subida del 100% desde el mínimo alcanzado por la cotización el 9 de abril (mínimo de los mercados en su conjunto, tras el impacto del «Día de la Liberación»).

Si bien el mercado parece dispuesto a pagar por ver, las previsiones de beneficios no se han revisado al alza por el momento. Apenas se han estabilizado.

Y sería mejor para Kering que se produjeran revisiones de los beneficios, porque, mientras tanto, son los múltiplos de valoración los que suben. Con una ratio precio-beneficio en 2025 de 53,1, Kering cotiza actualmente más caro que Hermès (49,2), la referencia entre las empresas de lujo y único valor que se ha librado en gran medida de la desaceleración que ha afectado al sector en los últimos años.

El principal reto será la recuperación de Gucci, buque insignia del grupo, que lleva varios años perdiendo fuelle. En 2024, Gucci representaba aproximadamente la mitad de la facturación y dos tercios del resultado de explotación de Kering. Para ello, la marca cuenta con un nuevo director artístico, Demna, que anteriormente dirigía Balenciaga, otra casa del grupo.