Rodgerson explicó a Reuters que las mayores compañías del sector están reduciendo su capacidad para alinearla mejor con la demanda ante unos costes más elevados, y que Azul seguirá sus pasos, ampliando los recortes iniciales a medida que el conflicto se prolonga.
'Cuando realizamos los primeros ajustes, pensábamos que la guerra ya habría terminado', afirmó en una entrevista el viernes, previa a una reunión de directivos de aerolíneas globales en Río de Janeiro.
'Pero continúa, así que vamos a seguir recortando frecuencias de forma oportunista, asegurándonos de operar solo aquello que tenga sentido económico'.
La mayor parte de las reducciones de Azul en el segundo trimestre se produjeron en rutas internacionales, mientras que los próximos ajustes se centrarán en frecuencias domésticas en lugar de abandonar ciudades por completo, señaló Rodgerson.
'¿Vuelas a Curitiba seis veces al día? Quizás con estos precios del combustible deberían ser cuatro'. La aerolínea está priorizando sus principales centros de conexiones en Campinas, Belo Horizonte y Recife, añadió.
'Aún no hemos eliminado destinos, pero es algo que siempre está sobre la mesa. No obstante, primero se empieza por la utilización y el recorte de frecuencias'.
'No conviene utilizar una aeronave 13 o 14 horas al día cuando los precios del combustible se duplican'.
Rodgerson destacó que el balance de Azul, tras una importante reestructuración de deuda, la sitúa en una posición más sólida que la de algunos competidores para adaptarse. La compañía salió del proceso del Capítulo 11 en febrero con el respaldo de United Airlines y American Airlines.
Azul prevé que la fijación de precios siga bajo presión en el segundo trimestre, estacionalmente más débil, pero ve margen para que el aumento de las tarifas se consolide a medida que la demanda se fortalezca hacia el tercer y cuarto trimestre, concluyó.



















