La aerolínea brasileña Azul estima un impacto de aproximadamente 1,000 millones de reales (204.15 millones de dólares) debido al encarecimiento del combustible de aviación este año. No obstante, la compañía considera que se encuentra en una mejor posición que sus competidores para absorber dicho efecto tras su reciente reestructuración, según declaró a Reuters su director financiero, Antonio Carlos Garcia.

Garcia, quien se incorporó a Azul en abril procedente del fabricante de aeronaves Embraer justo cuando la aerolínea finalizaba su proceso bajo el Capítulo 11 de la Ley de Quiebras, señaló que el combustible representa cerca del 30% de los costes de la firma, y que el brusco repunte de los precios del crudo se traslada con rapidez a sus cuentas.

Las aerolíneas globales se enfrentan a una escalada de precios desde que el conflicto en Irán interrumpió el tráfico a través del Estrecho de Ormuz, en lo que supone la crisis más grave para el sector desde la pandemia del COVID-19. Esta perturbación constituye la primera gran prueba para Azul tras su reestructuración.

Su rival LATAM Airlines, que cuenta con una flota de más de 350 aviones frente a los algo más de 150 de Azul, estimó un impacto de 40 millones de dólares en sus resultados del primer trimestre y gastos adicionales por combustible superiores a los 700 millones de dólares para el segundo trimestre.

Garcia afirmó que Azul podría compensar cerca de la mitad del impacto anual mediante el ajuste de su capacidad y el crecimiento sostenido de los ingresos. La aerolínea ya había estado reduciendo su capacidad como parte de su plan de saneamiento, una medida que ahora se generaliza en toda la industria ante el incremento de los costes.

ESTRATEGIA DE MITIGACIÓN DE AZUL

'Tendrá un impacto, por supuesto, pero creo que podríamos sufrir menos', comentó Garcia en una entrevista el viernes, añadiendo que Azul también afronta compromisos de entrega de aeronaves más ligeros que algunos de sus pares.

La compañía espera la entrega de cuatro jets Embraer E2 este año y siete aviones de fuselaje ancho de Airbus, los cuales, según Garcia, se adquirirán a precios más favorables que los contratos anteriores de doble pasillo.

La aerolínea salió en febrero de la protección del Capítulo 11 tras una profunda reestructuración que redujo sus obligaciones en 2,500 millones de dólares e incluyó una inversión de United Airlines. El plan también contempla un compromiso de inversión por parte de American Airlines, actualmente bajo revisión por el organismo de control de la competencia, CADE.

EL NUEVO CFO SE CENTRA EN LA DISCIPLINA

La empresa tiene previsto relanzar su programa de American Depositary Receipts (ADR) hacia finales de mayo o principios de junio, indicó Garcia.

El ejecutivo subrayó que su principal objetivo en Azul será imponer una disciplina de costes más estricta y mejorar la generación de caja.

Su nombramiento en sustitución de Alex Malfitani fue bien recibido por los analistas, después de que Garcia ayudara a Embraer a recuperarse de la crisis del COVID-19 y del fallido acuerdo de aviación comercial con Boeing. Las acciones de Embraer se revalorizaron más de cuatro veces durante su mandato como director financiero.

($1 = 4.8984 reales)