Este movimiento se produce en un momento en que la administración del presidente estadounidense, Donald Trump, intensifica la presión sobre Cuba, recurriendo a un bloqueo petrolero y al endurecimiento de las sanciones en un esfuerzo por cortar los recursos y forzar un cambio en su gobierno.
Meliá, uno de los mayores operadores hoteleros extranjeros en Cuba, ha mantenido una presencia relevante en la isla desde 1990. La compañía informó que había comunicado su decisión a los propietarios de los hoteles el 26 de mayo, confirmación que se hizo pública este miércoles. Los establecimientos eran operados a través de su filial portuguesa Ilha Bela Gestao E Turismo.
En un comunicado remitido al regulador, la empresa señaló que la retirada se debe a 'una combinación de circunstancias imprevistas' ajenas al control de Ilha Bela que han afectado significativamente la viabilidad, legalidad y seguridad de la continuidad de las operaciones.
Cuba representa uno de los mayores mercados de Meliá por número de hoteles, pero su contribución financiera a la compañía se ha debilitado drásticamente a medida que el sector turístico de la isla se ha visto golpeado por los cortes de energía y la caída de la demanda turística. La empresa precisó que la mayoría de los hoteles ya se encontraban cerrados o inactivos.
Ilha Bela trabaja actualmente en una salida ordenada de los inmuebles y está implementando medidas para mantener informados a proveedores y clientes, según indicó la firma.




















