En los mercados, el estallido del conflicto entre Estados Unidos e Israel por un lado e Irán por el otro, se ha traducido en un comportamiento clásico: las acciones sufren una corrección, se buscan valores refugio y el petróleo repunta con fuerza.

Un contexto que beneficia, obviamente, a los valores petroleros. Y esta guerra llega, además, cuando los movimientos de las últimas semanas ya habían favorecido a este área de la bolsa.

De hecho, en las últimas semanas había cundido el temor a los eventuales cambios disruptivos que conllevará la inteligencia artificial, lo cual provocó correcciones en varios sectores: programas informáticos, servicios inmobiliarios, capital riesgo… En este contexto, los inversores buscaban refugio, valores cuyo modelo de negocio no se viera cuestionado por la irrupción de esa tecnología. De ahí la  rotación hacia los sectores más tradicionales de la economía (energía, servicios públicos o bienes de consumo básico).

Al mismo tiempo, el repunte de las tensiones geopolíticas ya había impulsado al alza el precio del petróleo antes de que estallara el conflicto en Irán. El Brent ya subía un 20% este año, antes del inicio de la operación estadounidense-israelí.

Así pues, la energía es con mucha diferencia el sector más rentable desde el comienzo del año. El índice Stoxx 600 de energía ha subido un 21% desde el 1 de enero, mientras que el Stoxx 600 apenas solo lo ha hecho un 3% tras la corrección de comienzos de semana.

El contraste es todavía más marcado en Estados Unidos. El S&P 500 de energía se ha revalorizado un 27% en 2026, mientras que el S&P 500 sigue prácticamente plano. Varias compañías del sector incluso marcaron un máximo histórico el lunes: Shell y TotalEnergies en Europa, y Chevron y Exxon Mobil en Estados Unidos.

Conviene señalar que estos récords llegan en un momento en el que el precio del barril llevaba varios trimestres en niveles históricamente moderados. Desde hace unas horas, el barril de Brent se estabiliza en torno a 80 USD, una cifra que sigue siendo muy inferior a la registrada en crisis anteriores. En 2022, el estallido de la guerra en Ucrania lo disparó hasta 138 USD.