Las últimas decisiones del Tribunal Supremo antes del cierre de su periodo de sesiones eran muy esperadas, y han arrojado un resultado agridulce para Donald Trump.
El Alto Tribunal respaldó, por 6 votos contra 3, el cese de la representante demócrata de la Federal Trade Commission (FTC), Rebecca Slaughter. Donald Trump había decretado el fin de sus funciones en marzo de 2025.
Con este fallo, el tribunal rompe con una jurisprudencia que databa de 1935. Entonces, el Supremo se opuso al intento del presidente demócrata Franklin Roosevelt de despedir a un miembro de la FTC por discrepancias políticas.
«Para cumplir con los deberes de su cargo, el presidente debe poder contar con la ayuda de altos funcionarios en quienes confíe», escribieron los seis jueces conservadores. A partir de ahora, Donald Trump tendrá plena libertad para cesar a los responsables de las agencias federales.
La Reserva Federal como excepción
Esta decisión supone una victoria para Donald Trump, quien desde el inicio de su segundo mandato ha buscado el apoyo del Tribunal Supremo para ampliar las prerrogativas del poder presidencial.
No obstante, el presidente estadounidense sufrió un revés. En un caso distinto, el Supremo dio la razón a Lisa Cook, a quien Donald Trump intentó destituir el pasado mes de agosto tras acusar a la gobernadora de la Reserva Federal de fraude en un préstamo hipotecario. Cook impugnó de inmediato el despido ante la justicia, al considerar que estaba motivado por diferencias políticas.
En enero, la audiencia ante el Tribunal Supremo ya presagiaba un desenlace favorable para ella, después de que los jueces se mostraran escépticos ante los argumentos de la Administración.
La decisión se adoptó por cinco votos contra cuatro. Dos jueces conservadores, John Roberts y Brett Kavanaugh, la respaldaron junto a los tres magistrados progresistas de la corte.
Los gobernadores de la Reserva Federal «no son nombrados a discreción del presidente: por el contrario, ejercen mandatos escalonados de catorce años y solo pueden ser revocados por una causa justificada», escribió el presidente del tribunal, John Roberts, en su sentencia.
El Supremo precisó, no obstante, que su fallo no resuelve el fondo del litigio. Por tanto, el caso volverá a los tribunales inferiores, donde los procedimientos estaban suspendidos a la espera del dictamen del Alto Tribunal.
Espaldarazo a la independencia de la Reserva Federal
Esta resolución refuerza la independencia de la Reserva Federal, cuestionada por Donald Trump desde su regreso al poder. El presidente también intentó, sin éxito, presionar a Jerome Powell para forzar su dimisión.
«No vemos razón alguna para tener a la ciudadanía en la incertidumbre o sembrar dudas sobre el estatus de una de las instituciones financieras más importantes de nuestro país y el mundo», añadió John Roberts.
Según la Ley de la Reserva Federal, el presidente solo puede destituir a un gobernador por una «causa justificada». En la sentencia de primera instancia, la jueza Cobb no consideró que los hechos imputados a Lisa Cook justificaran su cese, principalmente porque no guardaban relación con el ejercicio de sus funciones y porque se referían a un período anterior a su nombramiento en la institución.
En más de un siglo de historia de la Reserva Federal, ningún presidente había intentado destituir a un gobernador.
Como señala Nick Timiraos en el Wall Street Journal, esta decisión es también una buena noticia para Kevin Warsh. Mientras que su predecesor, Jerome Powell, estuvo bajo la presión constante de Donald Trump, el Tribunal Supremo devuelve ahora un mayor margen de maniobra a Kevin Warsh para actuar con independencia.

















