Esta práctica cada vez más común, en la que las grandes tecnológicas pagan por la tecnología y el talento de las startups sin comprar la empresa, se considera una forma de eludir la revisión antimonopolio.
"Estamos comenzando a examinar estas adquisiciones de personal para asegurarnos de que no sean un intento de esquivar" el proceso de revisión de fusiones de la agencia, declaró Ferguson en una entrevista con Bloomberg Television.
El mes pasado, Nvidia acordó licenciar tecnología de chips de la startup Groq y contrató a su CEO, Jonathan Ross, un veterano de Google, filial de Alphabet.
En acuerdos recientes similares, el principal ejecutivo de IA de Microsoft fue contratado mediante un acuerdo de 650 millones de dólares con una startup, presentado como una tarifa de licencia, y Meta gastó 15.000 millones de dólares para contratar al CEO de Scale AI sin adquirir la empresa.
Amazon también contrató a los fundadores de Adept AI. Estos acuerdos han sido objeto de escrutinio por parte de los reguladores, aunque ninguno ha sido revertido hasta ahora.
En la entrevista, Ferguson atribuyó a la agresiva aplicación de las leyes antimonopolio por parte de la administración Biden el hecho de que las empresas hayan intensificado esta práctica.
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, destituyó el año pasado a los dos comisionados demócratas del organismo, lo que desencadenó un caso ante la Corte Suprema que podría reforzar el control presidencial sobre las agencias gubernamentales diseñadas por el Congreso para estar parcialmente protegidas de la política.



















