Los bonos del Estado británico, las acciones y la libra esterlina retrocedieron este viernes, mientras la incertidumbre política interna chocaba con las preocupaciones globales por un choque inflacionario, dejando a los activos del Reino Unido en una situación crítica.

La libra cayó a mínimos de cinco semanas y acumula un descenso de casi el 2% frente al dólar esta semana, encaminándose a su mayor caída semanal desde noviembre de 2024.

El primer ministro británico, Keir Starmer, se encuentra en una batalla por mantenerse en el poder tras la dimisión del ministro de Sanidad, Wes Streeting, mientras otros se posicionan para desafiar su liderazgo tras los desastrosos resultados de las elecciones locales de la semana pasada.

A los mercados les preocupa que un nuevo líder pueda estar dispuesto a flexibilizar más la política fiscal, con los costes de endeudamiento del gobierno británico subiendo de nuevo con fuerza y las acciones de la banca del Reino Unido sufriendo ventas masivas este viernes.

Al alcalde del Gran Manchester, Andy Burnham, se le ha ofrecido una vía para un posible desafío al liderazgo después de que otro legislador laborista anunciara que renunciaría a su escaño parlamentario. Si Burnham ganara dicho escaño, podría entonces optar al liderazgo del partido.

'El temor del mercado es que Burnham tenga una tendencia más de izquierdas y podríamos ver un mayor incremento de los déficits', señaló Mohit Kumar, economista de Jefferies.

'Nuestro escenario base es el de una salida gestionada para Starmer y que Burnham se convierta probablemente en el próximo primer ministro', añadió.

El drama político interno ha coincidido con un nuevo repunte de los precios de la energía este viernes y la creciente evidencia de que el daño económico derivado de la guerra en Irán está pasando factura.

Los datos de inflación de EE.UU. de esta semana han mostrado que los consumidores y las fábricas están empezando a notar fuertes aumentos en las presiones sobre los precios como resultado de la guerra, que ha encarecido el precio del crudo en más de un 50%.

La libra ha tendido a sufrir frente al dólar cuando aumentan las tensiones entre Washington y Teherán o suben los precios del petróleo, dada la dependencia de Gran Bretaña de las importaciones energéticas y la sensibilidad de su economía al encarecimiento del combustible.

La divisa cedía al cierre un 0.3% en el día, situándose en 1.3364 dólares, tras haber tocado previamente los 1.3335 dólares, su nivel más bajo en más de cinco semanas.

Los rendimientos de los bonos británicos saltaron en todos los tramos de la curva. La rentabilidad del bono a 10 años subía al cierre casi 12 puntos básicos (pb), situándose en torno al 5.11%. El rendimiento de los bonos se mueve de forma inversa a los precios.

La renta variable también retrocedió. El selectivo FTSE 100 bajaba un 0.6%, mientras que el índice FTSE 250 de valores de mediana capitalización, más orientado al mercado nacional, perdía un 1.1%.

La banca británica también registró fuertes caídas, con Barclays y Lloyds perdiendo más de un 2% cada uno.