Ford confirmó a Reuters que ha solicitado al Departamento de Comercio de Estados Unidos permiso para continuar con la importación de su todocamino Lincoln Nautilus fabricado en China. Este modelo forma parte del reducido grupo de vehículos importados desde el gigante asiático que las automovilísticas ya vendían en el mercado estadounidense antes de que entraran en vigor las restricciones gubernamentales.
Según explicó la compañía, el software del Nautilus se desarrolla en Estados Unidos, pero se instala en el vehículo en China, lo que exige una aprobación oficial para poder seguir vendiéndolo en territorio estadounidense.
Ford es uno de los fabricantes que se enfrenta a un proceso de concesión de licencias complejo y opaco, el cual está dejando al descubierto hasta qué punto la industria automotriz estadounidense ha entrelazado sus cadenas de suministro con China. La normativa incluye la prohibición de la mayor parte del software desarrollado y mantenido en China, y afecta a empresas con una participación accionarial china significativa. Además, algunos legisladores han propuesto endurecer aún más estas reglas.
Estas medidas se adoptaron en enero de 2025 bajo el mandato del presidente Joe Biden, basándose en motivos de seguridad nacional ante la capacidad de los vehículos para recopilar datos sensibles de sus propietarios estadounidenses, y se han mantenido vigentes durante la administración Trump.
Las prohibiciones relativas al software entrarán en vigor para los modelos del año 2027, mientras que las restricciones específicas sobre el hardware se aplicarán a partir de los modelos del año 2030. Ford señaló que probablemente comenzará a importar las unidades del Nautilus correspondientes al año 2027 en enero, por lo que dispone de varios meses para garantizarse la autorización.
LA PROHIBICIÓN DEL HARDWARE PLANTEA COMPLICACIONES MAYORES
Aunque el veto al software se ha convertido en un quebradero de cabeza para algunos fabricantes en modelos concretos, la industria se está preparando para el reto, mucho más difícil, de desvincular la cadena de suministro de hardware automotriz estadounidense de China.
Las restricciones al hardware serán probablemente más farragosas y requerirán más tiempo de adaptación por parte de los fabricantes, según un estudio de los analistas de Rhodium Group. Algunas compañías ya están realizando costosos esfuerzos para reconfigurar sus cadenas de suministro fuera de China. General Motors fijó un plazo para que algunos proveedores eliminen de sus propias cadenas de suministro las piezas procedentes de China antes de 2027, según informó Reuters.
Volvo Cars, cuyo accionista mayoritario es la china Geely, declaró en mayo que había recibido una autorización, aunque precisó que todavía debe cumplir con las especificaciones de la norma en toda su gama de productos vendida en Estados Unidos. La empresa confirmó que necesitaba una autorización específica debido a su estructura de propiedad.
El Departamento de Comercio no publica las solicitudes ni las decisiones sobre autorizaciones específicas, por lo que no está claro cuántos fabricantes han solicitado medidas similares. El Departamento de Comercio no respondió a las peticiones de información. Otros fabricantes que podrían necesitar solicitar una licencia son Polestar, controlada mayoritariamente por Geely, y General Motors, que fabrica el Buick Envision en China. A principios de este año, General Motors anunció que trasladará la producción de dicho modelo a una planta en Kansas a partir de 2028.
Ambas compañías declinaron confirmar si habían presentado una solicitud de autorización. Polestar afirmó que está trabajando con el Gobierno de Estados Unidos para cumplir con la nueva normativa.
LOS PROVEEDORES DE COMPONENTES TAMBIÉN SE ADAPTAN AL VETO
La norma también está afectando a los proveedores de componentes. Una asociación que representa a estos proveedores advirtió antes de que se cerraran las reglas que podría ser difícil separar aspectos del software y el hardware desarrollados por equipos repartidos por todo el mundo.
«Los proveedores de todos los ámbitos han señalado que el software y el hardware son desarrollados por equipos globales... ¿serían aplicables las restricciones a una sola línea de código?», escribió la asociación de proveedores MEMA en sus alegaciones enviadas a la Oficina de Industria y Seguridad del Departamento de Comercio a finales de 2024. El fabricante de neumáticos Pirelli advirtió de que uno de sus productos corría el riesgo de ser prohibido debido a la presencia de un gran accionista chino. El Gobierno italiano respondió imponiendo restricciones para limitar el número de consejeros que dicho accionista podía nombrar. Pirelli anunció en mayo que comenzaría a fabricar dicho producto en una planta de Estados Unidos.
(Información de Nora Eckert en Detroit; información adicional de Alexandra Alper en Washington; edición de Mike Colias y Matthew Lewis)




















