JLR, propiedad de Tata Motors, reanudó la producción en octubre tras una paralización de seis semanas, mientras que Nissan comenzó a fabricar su último vehículo eléctrico en la mayor planta automovilística de Gran Bretaña, en Sunderland, marcando un paso clave en la transición de la industria automotriz britsnica desde la gasolina y el diésel.
En términos generales, la producción de vehículos en Reino Unido, incluidos los vehículos comerciales, disminuyó un 14,3% hasta las 65.932 unidades en noviembre, una mejora significativa respecto a las cifras del mes anterior, según informó la Sociedad de Fabricantes y Comerciantes de Motores (SMMT).
Sin embargo, el sector ha advertido que las propuestas de la Comisión Europea para vincular nuevas flexibilidades de CO2 y subvenciones a condiciones de "Fabricado en la UE" podrían socavar el reciente respaldo del gobierno britsnico y dañar las relaciones comerciales mutuamente beneficiosas entre ambas regiones.
El director ejecutivo de la SMMT, Mike Hawes, afirmó que el sector puede "mirar al futuro con cierto optimismo", pero advirtió que el crecimiento se vería perjudicado si el Reino Unido se convierte en "la principal víctima no intencionada" de los nuevos requisitos de contenido local de la UE.



















